Juegos que potencian la inteligencia de tu bebé

En el día a día, hay muchas actividades y juegos que ayudan a tu hijo a desarrollar sus capacidades psicomotrices y su inteligencia natural.

 

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¡Qué divertido es aprender!

Bailar con él, pasearlo en brazos, realizar actividades cotidianas de forma divertida... El día te brinda muchas posibilidades para estimular las capacidades de tu bebé, despertar sus sentidos, favorecer su evolución psicomotriz y potenciar su inteligencia natural. ¿Y lo mejor de todo? Que al jugar juntos y compartir estos momentos, se refuerza mucho vuestro vínculo afectivo.

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Juegos de manos

¿Recuerdas las melodías de “Palmas, palmitas”, “Los cinco lobitos” y “Pito, pito, gorgorito”? Pues a todos los bebés les gustan mucho.

Mientras cantas la melodía correspondiente a cada juego, recréate en el movimiento de tus manos. De esta manera incitarás a que el peque te imite y mejore su coordinación manual.

Asimismo, cuéntale aquello de “este encontró un huevo, este fue a por leña...”. Tu hijo estará prestándote atención e intentando anticiparse a los acontecimientos (después de varias repeticiones) y, a su vez, se dará cuenta de que cada dedo es independiente.

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Ahora… ¡a caballito!

Otro juego que encanta a todos los bebés es que los lleven a caballito (sobre los hombros) por todos los lados.

Este tipo de actividad mejora su equilibrio y le ofrece una perspectiva diferente del espacio y de lo que ven a diario.

Además, con ella tu hijo desfogará energía, tomará más conciencia de su cuerpo y aprenderá que este le brinda múltiples sensaciones que tiene que ir descubriendo.

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Espejito, espejito...

Un espejo siempre es un buen aliado para jugar con el bebé. El peque se lo pasará pipa mirándose y tomando conciencia de cómo es.

Miraos juntos, tócale su nariz y la que aparece reflejada, haz lo mismo con la tuya, sácale la lengua para que te imite y se vea en el espejo, ponle sombreros… ¡estos momentos les encantan!

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Escuchad música y divertíos bailando

La música tiene muchos beneficios para el bebé. Gracias a las canciones, el peque aprende a memorizar palabras, con lo que se favorece el desarrollo del lenguaje. Además, las melodías repetitivas le ayudan a anticiparse a lo que viene después. Y también estimulan su capacidad creativa.

Si además os animáis a bailar irá aprendiendo a controlar los movimientos y a mejorar su coordinación, equilibrio, percepción espacial y sentido del ritmo, ¡son todo ventajas!

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“Cucú-trastrás”

Tápate la cara con las manos o con un pañuelo para que el pequeño intente quitarlo y "encontrarte". Cuando descubra que sigues ahí, ¡se partirá de risa!

También podéis jugar escondiéndole algún objeto cuando te esté mirando debajo del cojín o de tus piernas, ¡seguro que intenta encontrarlo!

Asi aprenderá que las cosas existen aunque él no las vea y que dejar de verte no significa que no vayas a volver. Y esto le ayudará a superar tus ausencias.

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“Aserrín, aserrán”

Siéntale sobre tus rodillas, mirando hacia ti y moviéndolo al ritmo del “aserrín, aserrán” o “al paso, al trote y al galope”.

Con estos dos juegos refuerzas su tono muscular, su percepción corporal y mejoras su equilibrio.

Además, las canciones estimularán su oído y su sentido del ritmo.

Asimismo, si al final de “al paso, al trote y al galope” añades el suspense de “¡a que te caes del caballo!” (abriendo ligeramente las piernas y sujetando al niño para que quede colgado entre ellas) harás este momento aún más divertido y le enseñarás que puede confiar en su mamá, que no deja que se caiga.

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Mirad juntos un cuento

Sentaos juntos y hojead un cuento (los de plástico o tela y los que tienen pestañas y figuras les encantan) mientras le narras una historia.

Si gesticulas o haces mímica seguro que le gusta aún más.

Estos ratos ayudan a estimular su imaginación y favorecen su futuro lenguaje.

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Enséñale a "volar"

A la mayoría de los bebés les encantan los juegos que requieren movimiento físico.

Seguro que el tuyo se ríe a carcajadas si lo llevas planeando por toda la casa como si fuera un avión o le haces “volar” en el aire, cogiéndolo en tus brazos y elevándolo un poco por encima de tu cabeza. Eso sí, recuerda que tienes que manejarle despacio y con mucho cuidado y que en ningún caso puedes soltarle.

Estos juegos fortalecen sus músculos, favorecen su equilibrio y su control corporal, le mantienen ágil y estimulan sus sentidos.

Además, con ellos el bebé aprende a confiar en sus padres y estrecha el vínculo afectivo con ellos.

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“Esta por papá, esta por mamá”

Aunque no es bueno distraer al pequeño durante la comida, si son adecuados los juegos que centran su atención en el alimento y en el acto de comer, como el de hacer el avión, decirle “esta por papá, esta por mamá” o, cuando ya utilice la cuchara, alternar tus cucharadas con las suyas para que coma "igual que los mayores".

Con estos juegos, además de animarse a comer mejor, el niño aprende a anticiparse a lo que va a ocurrir, mejora  su coordinación ojo-mano...

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Rutinas que divierten y enseñan

Las rutinas del día a día también pueden ayudar a favorecer el desarrollo del bebé. Algunos ejemplos son:

- Ir de paseo por casa estimula su vista y su curiosidad por todas las cosas nuevas que va descubriendo y le ayuda a situarse en el espacio. Y salir de paseo le servirá para superar el miedo a los extraños y descubrir nuevas sensaciones (olores y colores distintos, sonidos llamativos...).
- Al vestirle, si sigues siempre el mismo orden le enseñas a anticiparse y a ir conociendo mejor su cuerpo. Además, tolerará mejor este momento.
- En el momento del baño, aprovecha para jugar con cosas que se hundan y otras que floten… ¡os lo pasaréis pipa!Y descubrirá que puede influir en lo que ocurre. Cuando le saques y estés secándole en el cambiador, sóplale suavemente por todo el cuerpo. Con estos soplos cariñosos favorecerás su desarrollo motor y neurológico gracias a la estimulación del sistema central.

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