Cómo ayudar al bebé a hablar

Este aprendizaje forma parte del proceso evolutivo del niño y no se puede forzar. Pero vuestra labor como padres, animando y estimulando al niño, resulta fundamental para favorecerlo.

 

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Un proceso largo

A los 3 años de edad, un niño posee un vocabulario de entre 900 y 1.200 palabras distintas, que puede combinar para elaborar oraciones compuestas. Pero hasta llegar aquí el camino es largo, y en él los padres tenéis la palabra.

Mucha motivación

El niño aprende a hablar si está rodeado de personas que le hablan. El estímulo se convierte, de esta manera, en el motor de este proceso. “Cuanto mayor sea el grado de motivación que le transmitan los padres, más rápido y eficaz será su aprendizaje”, comenta Elisabeth Dulcet, directora técnica y fundadora del Colegio de Logopedas de Cataluña.

Si no existe este ambiente propicio de relación y comunicación entre el niño y el adulto, el desarrollo se ralentiza. “La afectividad juega un rol muy importante en la adquisición del lenguaje”, advierte Dulcet, que insiste además en que “la mejor herramienta de la que disponemos es nuestra voz”.

Dos etapas: prelingüística y verbal

El inicio del lenguaje es fundamental para un niño porque aprende qué se espera de él, qué tiene que esperar él de los demás. Y aprende a comportarse en cada situación según estos referentes. Le permite la adaptación al medio y la adquisición de sus primeros valores y opiniones.

En la evolución del lenguaje se puede hablar de dos grandes etapas: la prelingüística, hasta los 2 años de edad, y la verbal, a partir de los 2 años.

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De 0 a 6 meses de edad

Durante su primer mes de vida, el bebé inicia la fase de “contemplación” del sonido y manifiesta sensibilidad por el ruido. A los 2 meses ya puede emitir las vocales a, e y u, a la vez que su mirada es directa y sonríe al reconocer a una persona conocida.

Del tercer al quinto mes se acentúa esta relación, de manera que se dedica a escuchar con atención cualquier sonido, en especial la voz humana. Además surge la risa espontánea, que es uno de los elementos más fascinantes de la sociabilidad inicial del bebé. “La voz de los padres es el instrumento más poderoso para desarrollar el lenguaje del niño”, insiste Elisabeth Dulcet.

Técnicas para incentivar su lenguaje

- Utiliza una entonación suave, casi musical, cuando te dirijas a él.
- Cántale las nanas de toda la vida. La música es un instrumento fabuloso de comunicación.
- Ponte a su altura a la hora de hablarle, para que observe tus expresiones faciales.
- Empieza a comentar a tu hijo lo que haces. Por ejemplo: “Mamá te cambia el pañal”...

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De 6 a 12 meses

Se inicia un nuevo proceso en este camino del lenguaje: el parloteo espontáneo, formado por chillidos y gruñidos. Además, ya gira la cabeza buscando el origen de los sonidos, a los que presta verdadera atención.

Hacia el séptimo mes se inicia en los sonidos vocales polisilábicos y comienza por esta época también a articular sílabas simples como ba, ca...

A partir del noveno mes ya reacciona cuando le hablan por su nombre y a partir del décimo maneja todos los músculos bucales. “Es la etapa de la onomatopeya y hay que sacarle partido”, recuerda la experta. “La retroalimentación de los sonidos es muy importante para que adquiera seguridad”, insiste.

Técnicas para incentivar su lenguaje

- Utiliza frases cortas y sencillas y haz pausas, para que te entienda correctamente.
- Potencia y repite los sonidos con tono afable.
- Aprovecha  para utilizar onomatopeyas: el “tolón tolón” de la vaca, por ejemplo.
- No utilices diminutivos ni palabras inventadas. Destierra el vocabulario infantil y utiliza términos correctos cuando hables con él.

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De 12 a 18 meses

Al cumplir un año de vida, llega un momento crucial en este viaje: ya pronuncia dos o tres palabras (que suelen ser las deseadas papá, mamá, tata o alguna parecida). En esta trascendental etapa comienza a reclamar los objetos, de los que ya reconoce su nombre si son de pronunciación sencilla.

A partir del mes 15 ya es capaz de pronunciar cinco o seis palabras, entre las que se encuentra su nombre. “Se sabe que cuanto antes le enseñes una palabra, antes la asimilará”, asegura Dulcet.

Técnicas para incentivar su lenguaje

- Los cuentos son un estímulo importantísimo en esta etapa. Usa tu imaginación.
- Cuando le des un objeto, nómbraselo.
- Moldéale su lenguaje. Si no entiendes lo que empieza a pronunciar, indícaselo siempre con tono relajado y nunca recriminatorio. “¿Me quieres decir camión? Sí, cómo corre...”
- Ya empieza a masticar. Comprueba que lo hace correctamente. En el lenguaje oral se utilizan los mismos órganos. 

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De 18 a 24 meses

Llega el inicio de una etapa en la que ya se interesa por el nombre de las cosas. Las señala y espera que haya una respuesta con la intención de asociar un nombre a un objeto.

Al año y medio de vida ya es capaz de pronunciar unas diez palabras correctamente. Empieza además una nueva etapa, fundamental en este aprendizaje: la prefrase.

A partir de los 21 meses dobla su vocabulario (20 vocablos), responde a varias órdenes y llega a combinar dos o tres palabras de manera espontánea. En esta fase ya repite las últimas palabras que escucha de los adultos y pide la comida.

Técnicas para incentivar su lenguaje

- Alarga las frases para ir introduciendo nuevo vocabulario y añade palabras. Por ejemplo: “¿Quieres el camión rojo, con ruedas grandes?”
- Comprueba que esas primeras palabras que ya pronuncia corresponden a los objetos o personas reales y no a otros.
- Utiliza palabras que aprenda en distintos contextos. Por ejemplo: Llueve/cae agua, Tienes sed/toma agua, veremos el agua de mar...
- Ponte con él delante del espejo para ejercitar y mover la lengua. Haz guiños.
- Comparte lo que vais viviendo juntos.
- Cuéntale cuentos nuevos y de maneras diferentes. Los libros de ventanitas son idóneos.

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De 2 a 3 años de edad

La etapa lingüística se inicia aproximadamente a partir de los 2 años. En esta fase tu hijo empieza a poseer un lenguaje bastante comprensible que se amplía muy rápidamente. Asocia las palabras a los objetos que le rodean e incluso se inventa algunas cuando no es capaz de articular una en concreto.

Sus frases incluyen tres o a lo sumo cuatro palabras y expresan experiencias simples. Ya se refiere a sí mismo, pero lo hace en tercera persona. Y es capaz de nombrar varias imágenes de una lámina.

A medida que va cumpliendo meses, la evolución lingüística se acelera. A los 30 meses ya dice su nombre completo, se hace entender y entiende a los que le rodean.

Técnicas para incentivar su lenguaje

- El cuento sigue siendo infalible. Introduce en él matices y aspectos de la vida cotidiana.
- Cuéntale lo que hacéis y háblale en futuro: lo que haréis en un rato o en el fin de semana.
- Si tienes previsto iniciarle en nuevos idiomas, empieza a introducir algunas palabras que asocie a las que ya conoce.
- Evita en la medida de lo posible que a esta edad vea la televisión. “El tiempo que pasa delante de la pantalla es tiempo perdido para interactuar con él”, advierte Dulcet.
- Enséñale canciones, bailes y rimas que aúnen las palabras con el ritmo y el movimiento.

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Ponle música, le estimulará

Hay muchas canciones que son perfectas para mejorar su vocabulario porque...

- Son cortas (no más de dos minutos es perfecto).
- Tienen ritmo. Las sílabas aparecen marcadas de forma natural, lo que facilita mucho la entonación.
- Son repetitivas.  La repetición es fundamental para fijar los patrones mentales.
- Cuentan una historia. Las historias cantadas se fijan antes en la memoria
- Estimulan la imaginación. Muchas canciones para niños se basan en una ficción.
- Son divertidas. Y eso les ayuda a ser más felices.

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Puedes empezar desde el embarazo

El oído es el primero de los cinco sentidos que desarrolla el feto cuando está en el útero materno, alrededor del quinto mes de gestación.

Pero eso no quiere decir que oiga en sentido estricto. “Escucha” los órganos de la madre, el fluir del oxígeno o los movimientos intestinales.

Recordará tu voz

Sin embargo, cada vez más estudios confirman que los bebés pueden recordar aquellos sonidos que escucharon antes de nacer. Una investigación realizada en Finlandia impulsó a un grupo de embarazadas a pronunciar en voz alta desde la semana 29 de gestación la palabra inventada “tatata”. Tras el nacimiento, los bebés reaccionaron al escucharla.

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¿Puede estar fallando algo?

En estos casos, debes consultar con un especialista para comprobar que el desarrollo del lenguaje de tu hijo no tiene ningún problema.

- De 0 a 3 meses. No reacciona a los ruidos fuertes o no te busca con la mirada.
- De 3 a 6 meses. No hace emisiones de vocales ni gira la cabeza a la fuente sonora.
- De 6 a 9 meses. No reacciona delante de extraños, no produce sílabas.
- De 9 a 12 meses. No reconoce objetos muy cercanos por su nombre ni entiende la prohibición No.
- De 1 a 2 años. No emite palabras, no hay sonidos consonánticos.
- Desde 2-3 años. Solo sus padres le entienden.

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