El papel del padre en 7 claves

Quieres ser un buen padre para tu hijo. ¡Enhorabuena! Nada de lo que hagas en la vida será más importante. Dale tu tiempo, ámale, juega con él y hazle feliz. Sentir cómo te quiere él te hará feliz a ti.

 

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Por qué los padres son hombres afortunados

"Ser padre es el mejor camino para obtener la felicidad”. Es la conclusión de una reciente investigación sobre la paternidad realizada por psicólogos de tres prestigiosas universidades inglesas. “Los hombres que tienen hijos experimentan una mayor cantidad de emociones positivas”, aseguran los investigadores.

Y también desmienten la idea tan extendida de que los hijos son fuente de problemas y limitan las relaciones sociales.

Ser padre te hará feliz, lo dicen las estadísticas. Pero es que, además, tu influencia es fundamental para la felicidad de tu hijo. También lo afirman los estudios...

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Empieza a quererle antes de nacer

Es normal que al saber que estás “embarazado”  te invadan emociones contradictorias. Junto a la alegría y la responsabilidad, surgen el desconcierto, las dudas, los miedos...

Destierra estos sentimientos cuanto antes y decídete por los primeros, tienes ante ti una tarea ingente (para toda la vida) y has de acometerla con buen ánimo.

Sé un apoyo para tu pareja desde el principio, implícate en el embarazo: visitas al médico, cambio de hábitos, preparación al parto... Comparte sus ilusiones, temores y sensaciones e inventa a su lado a ese “bebé imaginado”, que os ayudará a crear el vínculo afectivo cuando llegue el bebé real.

Ah, y una cosa: mima a tu chica y no discutas con ella aunque a veces esté insoportable, ¡son las hormonas! No te impongas, cede. Obviamente, la forma de querer y cuidar al bebé que va a nacer es querer y cuidar a la mamá.  

Un consejo

Dile a tu jefe que vas a tener un hijo y demuéstrale que eres una persona responsable pidiendo permiso para ir a las ecografías y a clases de preparación y solicitando los 13 días de baja paternal tras el parto.

Y una investigación

Varios estudios confirman la influencia positiva del padre que se implica antes de que nazca el niño: sus parejas tienen menos abortos espontáneos, menos complicaciones en el parto, menos depresiones en el embarazo y en el postparto y menos dificultades con el inicio de la lactancia.

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Enamórate pronto de tu bebé

Estar presente en el parto es una buena idea, si los dos estáis de acuerdo y tú te has preparado. Puede que tengas dudas sobre tu competencia o miedo a vivir una experiencia tan intensa; también a tu pareja le puede ocurrir, pero no va a dejar de ir.

Si te sirve de referencia, numerosos estudios demuestran que la inmensa mayoría de los padres que participan en el parto se sienten satisfechos de haber tomado esa decisión, incluso cuando el parto ha sido complicado o si el bebé ha tenido algún problema.

Cuando veas a tu bebé y le tomes en brazos te invadirá una emoción indescriptible. Deja que aflore tu instinto paternal (sí, los científicos confirman que existe) y enamórate de tu bebé. Sabrás con certeza que sí estabas preparado.

Un consejo...

En el hospital, pero sobre todo en las primeras semanas en casa, tu ayuda es muy necesaria. Coge la baja y acumula más días para poder estar con la nueva mamá, que necesita tantos mimos como el bebé o más.

Y algunas investigaciones

La neurociencia ha estudiado los cambios que ocurren en el cerebro del padre durante el embarazo y, aún más acusados, al nacer el niño. Se observa un aumento de las hormonas oxitocina y estradiol (femeninas) y una disminución de la testosterona. Este efecto, que se prolonga si el padre cuida al bebé, le vuelve más tierno, empático y colaborador, disminuye la competición y la agresividad y le impulsa a expresar mejor sus sentimientos.

Otro estudio, este sociológico, de la Universidad Complutense de Madrid, analiza cómo ha influido en el cuidado de los hijos la introducción en España del permiso de paternidad de 13 días. El resultado es que los hombres que cogen esta baja, una cifra en aumento, se involucran más en los cuidados del bebé, en las tareas de casa y en la educación de los niños.

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Descubre el mundo con los ojos de tu hijo

Tener un hijo y acompañarle en su descubrimiento de la vida es un privilegio que no te puedes perder. Él aprenderá de ti y tú de él, los dos saldréis beneficiados.

Para ello necesitas dos requisitos: estar presente en su vida y hacer equipo con la madre, que deberá apoyarte.

Un consejo

Organiza tus horarios para poder conciliar trabajo y familia. Los primeros tres años son determinantes y no volverán.

Y una investigación

Desde que los padres empezaron a interesarse por estar en el hogar y cuidar a los bebés, hace unas tres décadas, muchos estudios han analizado esta relación. Algunas conclusiones: los padres pueden cuidar al bebé igual de bien que las madres; su estilo en el trato y en el juego es distinto y al niño le beneficia esta diferencia; establecer pronto un vínculo emocional con el padre es un factor determinante para el desarrollo óptimo de los hijos. 

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Eres fuerte y sabes qué hacer, protégele

Proteger es una función primordial de todo padre. Evitar peligros, ayudar a superar dificultades... y poner límites, con firmeza y cariño.

Un niño que nota que su padre le quiere, que es más fuerte que él y que sabe qué hacer, se siente más seguro y protegido que uno a quien le consienten todo (es una forma de abandono).

Y otra función que cumplirás como padre cercano será la de animar a tu hijo a tener valor y prescindir de la seguridad materna para lanzarse a descubrir el mundo.  

Un consejo...

Quieres que tu hijo sea fuerte y capaz. ¿Qué has de hacer? Escucha a Sebastia Kraemer, famoso psiquiatra infantil: “Si quieres que se haga un hombre, trata a tu hijo como si fuese débil, no como si fuese fuerte. ¿Por qué? Porque cuando a un niño se le trata con dureza e insensibilidad se convierte en un adulto temeroso”.

Y algunas investigaciones

Más ventajas demostradas /en diversos estudios) de los niños que tienen un padre cercano: a los 9 meses muestran un desarrollo más avanzado; se adaptan mejor a la guardería y al colegio; son más creativos en sus juegos; a los 5 años son más populares; tienen menos miedos; sacan mejores notas; de adultos son más felices.

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¿Eres un padre joven o un padre mayor?

La edad promedio para ser padre está en torno a los 30 años, pero un 7% debutan antes de los 18 y un 13%  después de los 40.

Si eres muy joven...

Tu inmadurez no tiene por qué ser un inconveniente: cuidar a tu hijo te hará crecer, te volverá responsable y te dará seguridad. Y tendrás energía y agilidad para jugar con tu pequeño y compartir actividades con él.

Si eres mayor...

Te costará más andar a gatas o correr tras él por el parque, pero serás más equilibrado, tendrás más paciencia y darás más seguridad a tu pequeño.

En ambos casos, el truco para ser un buen padre consiste en estar cerca de tu hijo física y psicológicamente, en armonía con la madre (también si te has separado) e intentar hacerlo lo mejor posible.

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Tu padre y tu estilo paternal

La paternidad nos lleva a replantearnos la relación con nuestro propio padre y a pensar qué cosas haremos como él y cuáles no. Mira fotos en las que estés con tu padre y piénsalo.

Los psicólogos han descubierto que los futuros papás y los nuevos padres que han sabido analizar su infancia y comprender la relación con su progenitor (no es necesario que haya sido feliz, solo entender cómo les ha afectado) tienen hijos más felices y más equilibrados emocionalmente.

Piensa también que ahora tu padre será abuelo y tendrá la oportunidad de hacer las cosas de otro modo.

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