Juegos para enseñar a hablar a tu bebé

Conviene que empieces a hablar con tu hijo antes de que él sepa decir ni una palabra, para enseñarle a hacerlo. Si sigues tu instinto y practicas estos juegos, le ayudarás en la conquista del lenguaje.

 

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Una capacidad increíble

Los bebés llegan al mundo con una capacidad portentosa para aprender a hablar su propia lengua (o incluso dos a la vez, si cada progenitor le habla en la suya) en un tiempo récord y con una perfección inigualable en cualquier otra etapa de la vida.

Su cerebro está conformado para adquirir esta facultad humana y sus órganos fonadores solo necesitan madurar para emitir los sonidos de su idioma. Eso sí, para ello hace falta que mamá y papá, desde el principio, le habléis mucho y juguéis a hablar con él.  

En esta galeria encontrarás juegos y pautas para cada etapa. Aplícalos en vuestro día a día, eso sí, sin forzarle a dar pasos para los que no está preparado. Respeta su ritmo, ayúdale cuando veas que está deseando hacer un nuevo avance y todo irá genial.

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Antes de nacer: te escucha

Desde el sexto mes de gestación tu bebé oye y presta atención a los sonidos procedentes del exterior. Y aún antes percibe tu voz, que se transmite en forma de vibraciones a través de tu columna vertebral. El arte de la conversación, que se basa en comunicar, recibir y emitir, empieza aquí.

- No te sientas ridícula por hablar a tu barriga (ni tu pareja tampoco), hazlo a menudo y cuéntale a tu hijo cosas que haces, la ilusión que sientes... Activarás su mente.
- Acaríciate la tripa y dirígete a él por su nombre o por un apelativo cariñoso que puedas repetirle cuando nazca.
- Aprende una nana y cántasela (aunque no cantes bien). Su efecto positivo es increíble. Y se grabará en su memoria: cuando le cantes esa canción en sus primeros meses se calmará como por arte de magia.

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0 a 3 meses: contacto

Al nacer, y en sus primeros meses, tu bebé recibe un aluvión de impresiones sensoriales que tiene que ordenar en su mente sin ninguna experiencia previa. Le atrae tu olor, necesita tu tacto y reconoce tu voz. Duerme mucho para poder procesar tanta información, pero cuando está despierto, en los instantes de “alerta tranquila”, por ejemplo cuando mama, te mira fijo a los ojos. Habéis conectado. Llorar (su llanto ya tiene el “acento” del idioma materno) es su forma de expresarse.

Actúa así:

- Atiéndele en cuanto llore. Y con calma, aunque no sepas qué le pasa. Pronto podrás distinguir cada tipo de llanto y a qué necesidad se debe.
- La imagen que más le atrae es el rostro humano. Sitúa tu cara a unos 20-25 cm de la suya, que es la distancia a la que sus ojos enfocan.
- Su oído es muy sensible. Háblale con dulzura en voz baja y tranquila.
- Lleva su manita a tus labios y a tu cuello cuando le hables para que note la vibración.
- Cuando gorjee, repítelo.
- Sonríele. Antes de acabar este trimestre te sonreirá él.

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3 a 6 meses: interactúa

Tu bebé está enfrascado en el dominio de su cuerpo, necesita movimiento, ayúdale con ejercicios y masajes. Es sociable, os busca si habláis, emite balbuceos, se agita cuando te ve, sonríe y empezará a reír.

Así favorecerás su comunicación:

- Túmbale, sitúate a un lado y llámale para que se gire hacia ti. Repite en el otro lado.
- Agita su sonajero y desplázalo para que lo siga con la mirada (conectar vista y oído). Pídele al papá que se esconda con el sonajero, lo agite y aparezca por sorpresa.
- Hazle pedorretas en la tripa, cosquillas y juegos de movimiento recitando palabras que le anuncien qué sucederá.
- Dale cosas para manipular y háblale de sus características.
- Ahora balbucea (pronuncia m, p y b si no está contento y j y k cuando sí lo está) y da grititos de placer. Repite sus sonidos variando el volumen y la entonación y déjale tiempo para que te conteste.  
- Imita su expresión facial y descríbesela con palabras.

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6 a 9 meses: te entiende

Crece su afán por comunicarse, te interroga con miradas, entona al balbucear sílabas (ba-ba, da-da) y se ríe con tus juegos. Le encantan las canciones y rimas y que le leas. Entiende más de lo que crees (palabras, frases), la comprensión es anterior al habla.

- Enséñale libros de imágenes (una por página) y dile qué es.
- Cuando le cuentes cosas o le hagas preguntas, incluye su nombre en la frase.
- Haz muecas para que se ría. Repítelas si tienen éxito.
- Enséñale juegos para descubrir la causa-efecto (si golpeas, suena; si lo empujas, cae).
- Pon música en su vida (estimula el cerebro) y baila con él.

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9 a 12 meses: con palabras

Se mueve más, gatea o se pone de pie, cada día aprende algo nuevo (elógialo), conoce su nombre y los vuestros, entiende el no y órdenes como toma o dame. Antes sonreía a todos y ahora le asustan los extraños (es una fase, indica que confía en vosotros). Señala cosas y a algunas las nombra a su manera, con una sílaba. Y un buen día ¡dice una palabra!

- Hazle juegos de manos con rima (cinco lobitos, éste fue a por leña, palmas palmitas...)
- Enséñale a imitar sonidos como el run-run de su camión o el maullido al gatear juntos.
- Haz hablar a sus muñecos.
- Nombra las partes de su cuerpo cada vez que le vistas.
- Dile el nombre de las cosas cuando te pida o señale algo.
- Enséñale a decir adiós con la mano (y di la palabra).
- Cerca de su cumpleaños, enséñale a soplar una vela.

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12 a 24 meses: la conquista

El primer año lo dedicó a comprender. Éste, a hablar. Su vocabulario aumenta por días (15 palabras a los 15 meses, 50 a los 18 meses), chapurrea frases y se enfada si no le entienden. Los papás tenéis que traducir.

- Cuando diga una palabra, arma con ella una frase.
- Cuando ya diga frases, no le corrijas si pronuncia mal, demuéstrale que le entiendes y limítate a repetirlo bien.
- Dale explicaciones como si fuera más mayor (comprende más de lo que puede decir).
- Sigue jugando y hablando con él. Lo esencial para enseñarle es que tengáis sintonía.

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Por qué tu voz es un regalo para tu hijo

Hay varias razones que lo explican, y están demostradas. Toma nota:

- Mediante el escáner cerebral se ha comprobado que la voz de la madre estimula a los recién nacidos más que ninguna otra.
- Según otro estudio, los bebés de 4 días distinguen la voz materna de otras voces de mujer.
- En los primeros meses los bebés atienden más a las voces femeninas, de tono agudo, que a las masculinas. Esto puede cambiar desde los 6 meses.
- La calidad de la voz humana para transmitir emociones es superior a la de esa misma voz grabada.
- Por intuición, las madres y los padres hablamos a los bebés y niños pequeños en un tono más agudo y musical, alargando las sílabas. Y se ha demostrado que así aprenden más.

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Estimular su habla sin agobiarle

Los bebés necesitan un entorno tranquilo que “proteja” sus sentidos, pero también rico en estímulos positivos de todo tipo (visuales, auditivos, posicionales...) para poder desarrollar sus capacidades. Pero debes tener en cuenta lo siguiente:

- Esto no tiene nada que ver con acelerar su aprendizaje o someterle a programas de entrenamiento. Le basta con estar en contacto contigo, que le cojas en brazos y le ayudes a moverse, sentir tus caricias y tu olor, intercambiar miradas y oír tu voz cuando le hablas para obtener cuanto precisa.
- Presta atención a sus reacciones: si el estímulo le agobia, retirará la mirada, pondrá pucheros o llorará. Es el momento de dejarle tranquilo.

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