Juegos y actividades que enseñan y divierten a bebés y niños (1-4 años)

Aprovecha el verano para practicar con tu hijo juegos que le ayuden a no olvidar lo que ha aprendido. Si tu hijo tiene entre 1 a 4 años disfrutará de la naturaleza con las siguientes propuestas que te hacemos.

 

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Ahora estoy... ¡ahora no!

Tápate con la toalla o el flotador y sal de golpe. Tu hijo se partirá de risa y a través del juego irá descubriendo que no desapareces cuando deja de verte, algo que con el tiempo le ayudará a separarse de ti sin traumas. 
 

 

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¿Dónde está el color....?

Pide al bebé que elija un color, acompáñale a buscarlo en el entorno y anímale a que toque o nombre aquello que lo contiene. Por ejemplo, si estáis en el campo se lo pasará genial encontrando el color marrón en un árbol, un puñadito de arena, un palo, un insecto... Así amplía vocabulario y mejora su motricidad y su capacidad de relación palabra-concepto/objeto.
 

 

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Buscando un barquito

Si estáis en un puente sobre un río, jugad a tirar una corteza de árbol o un palo por un lado y a intentar verlo cuando salga por el otro lado. Aprenderá que lo que deja de ver sigue existiendo y mejorará su imaginación y capacidad de prever lo que va a pasar con algo de antelación.
 

 

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Un pequeño artista

Aprovecha las horas de la tarde, en las que hace mucho calor, para jugar a colorear o a pegar pegatinas en un lugar más fresco. Estas actividades le hacen más hábil e incentivan su concentración. También es un entretenimiento ideal para desplazamientos en tren y avión.
 

 

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Corre, corre, que te pillo...

Jugar a perseguiros para haceros cosquillas, además de divertirle muchísimo, le ayuda a mejorar su coordinación y ejercita también su motricidad gruesa.
 

 

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Vamos a contar un cuento

Nárraselo incluyendo en la historia elementos y personas del entorno y haciéndole preguntas para que participe. Así estimulas su memoria y su concentración,  le ayudas a ampliar su vocabulario y le calmas antes de dormir.

 

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¡Mira qué lejos, mami!

En la playa, busca con él un puñadito de conchas o piedrecitas (ojo, vigila que no se las lleve a la boca). Cuando tengáis bastantes poneos a la orilla del mar y jugad a tirarlas lo más adentro del agua posible. Este juego favorece su concentración y su destreza manual.

 

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¡A cantar y a bailar!

En el coche, en casa mientras hacéis alguna tarea... Con las canciones va aprendiendo el ritmo y las rimas, algo importante para adquirir vocabulario y para desarrollar, con el tiempo, la capacidad matemática. Y si unís a las canciones bailes sencillos y repetitivos, mejoraréis su equilibrio, su motricidad gruesa...
 

 

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¿Qué huele o suena así?

Un buen juego para el campo: pídele que cierre los ojos, pon algo a su alcance (una flor, un fruto) y dile que averigüe de qué se trata mediante el olfato o el tacto. Puedes hacer lo mismo con el oído: tendrá que averiguar qué hace el sonido que escucha (un pájaro, dos piedras al chocar...). Estas actividades estimulan sus sentidos y aumentan su concentración.

 

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Iguales... diferentes

Anima a tu hijo a recoger distintas cosas del entorno y a agruparlas u ordenarlas por formas y colores o por conceptos (plantas, cosas pequeñas...). Pídele que te explique por qué las ha juntado así. Este ejercicio le permite distinguir conceptos (rugoso/liso, redondo/cuadrado…).
 

 

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Al escondite

Con niños tan pequeños no hace falta mucho espacio, un árbol o una sombrilla son escondites estupendos. Se lo pasará genial buscándote o escondiéndose a la vez que mejoran su imaginación, su capacidad de competir y de seguir unas reglas de juego, su sociabilidad...
 

 

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Haciendo frases

Cuando viajéis en coche, juega a decirle frases incompletas para que él las continúe (“con los ojos veo...”, “con las manos hago...”) o diga el efecto (“cuando llueve...”). Mejora la lógica y el vocabulario.

 

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Adivina qué soy...

Incítale a adoptar diferentes posturas o a interactuar con elementos del entorno para imitar (o interpretar) distintos personajes u objetos: un animal, una estatua, un cocinero, el viento... A ti te toca tratar de averiguar qué está representando. Y luego, hacedlo al revés. Esta actividad potencia su imaginación y coordinación. 

 

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¡Soy un artista!

En la playa, haz que se sienta un gran arquitecto construyendo castillos, o un escultor haciendo figuras de arena... También puedes pedirle que dibuje en la arena un muñeco, o que escriba letras... Desarrolla su motricidad y su creatividad y recuerda sus nociones de escritura.

 

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