Es fácil incitar a tu hijo a gatear

Observa a tu hijo cuando esté a su aire en la cuna o en una superficie cómoda. Cuando realice estos movimientos con cierta soltura, estará preparado para empezar a gatear. Anímale un poquito y, en breve, lo logrará

 

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1. Tengo pies

El paso previo es descubrir que tiene pies, aunque todavía no sepa para qué valen. 
Esto supone ya cierta destreza y flexibilidad. En pocos días girará hacia un lateral.

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2. ¡Cómo pesa esto!

Tener las piernas en alto es un buen ejercicio para los músculos abdominales, pero resulta muy cansado aguantar el peso, así que en un momento dado dejará caer las piernas hacia un lado y el impulso le hará dar media vuelta.

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3. Me falta un brazo

El giro no es perfecto y muchos bebés se quedan con uno de los brazos atrapado por su propio cuerpo. Salvo que llore, porque se hace daño, no le ayudes, deja que resuelva por sí solo esta complicada situación.

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4. ¡Qué esfuerzo!

Sacar el bracito aprisionado exige gran coordinación de movimientos. Primero ha de incorporar el torso, ayudándose con el brazo libre. Y después, aguantar su peso sobre el brazo y la pierna del mismo lado. Así se crea un hueco para extraer el otro brazo. Este esfuerzo es enorme, ya que para lograrlo está usando 
y tonificando muchos grupos musculares

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5. Un descanso

No te extrañe que tras este enorme trajín, tenga que descansar. La postura elegida para esos momentos de relax es la de la rana. Para un adulto resultaría complicada de mantener, pero para ellos es muy cómoda, ya que todo el cuerpo está apoyado y sin tensión.

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6. Activar el cuello

Cuando el niño está en esta postura descubre una nueva perspectiva, ya que puede realizar dos enfoques con la vista (de cerca y de lejos). Para que no pierda el tiempo con los pequeños detalles y siga con el gateo, llama su atención desde arriba. Ahora sí: le molesta 
el cuello y buscará un nuevo punto de apoyo.

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7. Mis rodillas...

La solución son las rodillas: primero apoya una y después la otra. Y de repente, ¡sorpresa!, sin proponérselo descubre que puede mantenerse elevado a “cuatro patas”.

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8. ¿Y ahora qué?

Notarás que el niño bascula el tronco hacia adelante y hacia atrás, pero no se desplaza. Aún tiene que coordinar el movimiento de
 los brazos y las piernas y aguantar su peso.

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9. Con tu ayuda

Algunos tardan en comprender el concepto 
y pasan tiempo en esta postura sin decidirse a nada. Para animarle a que inicie el proceso, ponle un juguete cerca, pero lejos de su alcance, y arrástralo poco a poco. Al intentar cogerlo y ver que se aleja, seguramente se pondrá en movimiento. ¡Gateo conseguido!

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