Feng Shui para bebés y niños

Descubre cómo aplicar sus principios al decorar su habitación, para conseguir que en ella y en el resto de la casa reine la armonía. 

 

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Los principios del Feng Shui

El Feng shui es una ciencia milenaria china que, según sus defensores, mejora nuestra vida a través de la relación con el entorno. Y también puede ser muy útil para los niños.

Los pequeños exploran la realidad y a través de esa relación, se van modelando. Según escribe Nacilee Wydra en “Feng Shui para los niños” (Editorial Oniro), esta ciencia observa detenidamente todos los objetos de una vivienda y analiza la influencia que tienen en los que viven en ella. Es decir, descubre cómo influyen en nuestras emociones los colores, las formas y las texturas.

Si os gusta la idea, aplicad sus principios. Los expertos en feng shui aseguran que así lograréis que exista una mayor armonía en la habitación del bebé o el niño (y, en general, en toda la casa).

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El suelo

Parquet, corcho o tarima de madera son buenas opciones para el cuarto del niño, y en general para toda la casa, según el feng shui. No se aconsejan las moquetas ni las alfombras, ya que propician la acumulación de polvo y podrían causar alergias respiratorias al bebé.

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Los muebles del cuarto

Poned en la habitación del bebé o el niño el mobiliario básico y evitad decorar la habitación en exceso, para no sobreestimular al pequeño.

Necesitaréis un armario o una cómoda grande para la ropa de vestir, de cama y de baño del bebé. Por supuesto, una cuna (aunque en los primeros meses puede estar en moisés o en minicuna). Y, cuando le llegue el momento de dejar la cuna, una cama.

El feng shui recomienda colocar la cuna o la cama de modo que al estar tumbado en ella, el bebé o el niño mire hacia la puerta (esto le dará seguridad).

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Los colores

Los colores de las paredes son vitales según lo que queráis fomentar en el niño. Aunque todo depende de cómo se ubiquen los objetos en la habitación, os damos algunas pistas sobre su influencia. Los rojos y anaranjados impulsan a la acción y fomentan la fantasía. Los marrones aportan seguridad. Los verdes ayudan a aumentar la actividad mental y física. Los azules, sobre todo si son claros, aportan sensación de espacio.

Y si queréis estimular en el niño el afán de investigar, colocad en su cuarto cuadros que contrasten con el color de la pared y buscad sábanas o tejidos de tonos variados e intensos.

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Elementos de orden

El orden y la limpieza son muy importante para que en la habitación del niño fluya bien la energía. Los cuartos muy llenos y desordenados provocan confusión en los niños. Además, las estanterías con libros y juegos proponen alternativas a los pequeños.

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Los juguetes y libros

Para el bebé colgad un móvil de material muy ligero que se mueva con el aire y le estimule (aunque no justo encima de su cabeza porque puede sobreexcitarlo). Fomentará su imaginación y si tiene colores variados estimulará su afán de investigar.

Para el niño, recordad que los juegos de construcción favorecen la asunción de riesgos, y que las casitas y los sitios que invitan a meterse en ellos fomentan las experiencias de descubrimiento.

En cuanto a los libros, nunca pueden faltar porque son indispensables para potenciar el valor del aprendizaje.

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Un sofá o sillón en su cuarto

Es importante que exista un sillón o una silla para un adulto en la habitación del bebé o del niño. Con ello, se consigue que el pequeño sepa el lugar que ocupan sus padres en la vida, y que el espacio es compartido. De esta misma manera, en el resto de la casa, debería haber muebles que le hagan sentirse partícipe de los demás espacios.

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Una esterilla para jugar

A la hora del juego, pon encima del pavimento cojines o esterillas (o una alfombra pequeña que no sea de lana), que permitan al niño tirarse al suelo a jugar y contribuyan a crear límites (aumentan su sensación de seguridad y su autocontrol).

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Un espejo

A los niños les encanta verse reflejados en un espejo. Eso sí, si pones uno en su habitación no lo coloques frente a la puerta, porque la energía saldrá rebotada. Una buena idea, si el niño tiene ya dos años, es ponerlo a su altura para que pueda disfrazarse y verse.

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Las plantas

Poner plantas en la casa (si vuestro hijo es un bebé, lejos de su alcance) y animar al niño a ayudaros a cuidarlas es una manera de fomentar su constancia. Plantad en los tiestos hierbas arómaticas que, según el feng shui, tienen efectos beneficiosos sobre los niños: el romero (estimula la confianza), el hinojo (mejora la capacidad de expresarse), la lavanda (reduce la timidez y las rabietas porque es relajante) o el laurel (ayuda a aumentar la concentración).

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Una pecera

Tener una mascota que el niño pueda ayudar a cuidar (en función de su edad) fomenta su autoestima y su sentido de la responsabilidad. Si te decides por una pecera, deberás tener en cuenta dónde la sitúas según las energías de la casa. Lo ideal son fuentes de agua con movimiento que neutralizan las energías negativas.

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