¡Ha pintado en el sofá!

El niño te ha pintado en el sofá y... Sí, supone un disgusto para ti, pero también implica un cambio en la destreza manual de tu hijo que hay que valorar.

En un descuido tu hijo, de entre 12 y 18 meses, ha cogido un boli y ha pintado en la tapicería del sofá. Independientemente del disgusto que te haya ocasionado su creatividad, hay que analizar las circunstancias que han llevado a tu pequeño a realizar su obra.

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Qué tiene de positivo esta situación

  • Tu hijo te ha observado utilizando ese instrumento de escritura, ha realizado un proceso de visualización, análisis y copia y te ha imitado.
  • Su acto demuestra, además, que posee la coordinación precisa de movimientos para coger el boli, ubicarlo por la zona de tinta, apretar y marcar.
    Esto implica una serie de operaciones mentales muy avanzadas.
  • Supone un nuevo grado en el desarrollo de su psicomotricidad fina. Por no hablar de que lo que ha hecho le reporta un aumento en su autoestima.

    Qué puedes hacer para que no se repita

    Para no destrozar este momento glorioso con tus gritos:

    • No dejes artículos de escritura permanente a su alcance (si hay hermanos mayores, han de ser también conscientes de este detalle).
    • Ofrécele lápices y pinturas lavables, aptos para menores de 3 años, dentro de un entorno controlado: es decir, en su cuarto y con grandes superficies de papel para que muestre su creatividad.
    • Enséñale a recoger sus cosas y a que deje los útiles de escritura en un lugar determinado (caja, bolsa, pupitre...) para que no encuentre más pinturas donde no debe. Así eliminas la tentación y la posibilidad de que pinte fuera de ese entorno.
    • Con los niños pequeños, de nada sirve lamentarte después de su trastada, has de adelantarte a sus nuevas habilidades: protege la tapicería de sillas y sofá con fundas lavables, no dejes tus notas, cuadernos, planos o textos importantes cerca de sus manos.
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