Bebé: ¿es bueno que esté en el corralito?

Usado con moderación, el parque para bebés o corralito es un accesorio muy útil para ti y para tu hijo. Él aprende sin riesgos a entretenerse solo y a ti te permite tomarte un respiro.

Tu hijo no tardará más de dos días en acostumbrarse a estar a gusto en el parque o corralito... siempre y cuando a ti te parezca bueno y agradable para él. Ahora tu hijo está muy conectado con tus emociones y detecta al instante cualquier atisbo de malestar o de culpa que puedas sentir por meterle “ahí”. Por eso es conveniente hacer una revisión de algunas normas de buen uso. Así podrás sacar un mayor partido del corralito y disfrutar tranquila de sus muchas ventajas.

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Así le gustará estar

Muchos bebés al año de edad rechazan el parque por miedo al abandono. Para evitarlo, lo mejor es que al principio estés cerca y juegues e interactúes con tu hijo. Luego podrás ir dejándole solo a ratitos para que se vaya habituando.
Aun así, si puedes, lleva el parque donde tú estés para que no te pierda de vista. Y si vas a estar moviéndote por la casa, pásate a verle a menudo y háblale desde la distancia.
En todo caso, no le tengas dentro más de 30 minutos seguidos y limita su uso a dos o tres veces al día para que no se canse de él.

Puede mirar y actuar

Hay dos razones de peso a favor del uso del corralito:

  • Desde él tu hijo puede contemplar lo que hay y lo que sucede a su alrededor. Esto contribuye a mejorar su capacidad de observación y de atención.
    Anota: varía la ubicación del parque y así recibirá estímulos visuales diferentes.
  • En él puede practicar ejercicios que fortalecen sus músculos sin riesgo de caídas: sube y baja agarrándose a los barrotes hasta que aprende a dejarse caer sobre el culete; se desplaza sujeto a la barandilla, se detiene sin sujetarse...
    Anota: todo ello le ayuda a mejorar su estabilidad y le anima a dar sus primeros pasos.

    Él seguro, tú tranquila

    Evita peligros vigilando que su parque cumpla las normas de seguridad de la Unión Europea.

    • Materiales no tóxicos, sin aristas ni piezas que se desprendan.
    • Base firme y estable y si tiene ruedas, al menos dos con bloqueo.
    • Las paredes, de 55 cm de altura como mínimo para que no pueda salirse.
    • Los barrotes han de quedar fijos y bloqueados y deben tener una distancia entre ellos que impida que el niño introduzca la cabeza (no más de 6 cm).
      Si es de malla, sus agujeros no deben superar los 7 mm para que no le quepan los deditos.
    • No coloques una segunda colchoneta sobre la del parque ni dejes cerca de sus manos cuerdas (como la de las cortinas) o cables (lámpara, humidificador, etc.).
    • No pongas el parque junto a la calefacción, ni al lado de ventanas, enchufes o muebles con picos.
    • No ates juguetes con cuerdas o lazos, para evitar el riesgo de estrangulamiento. Los juguetes han de estar sueltos.
    • El niño puede morder la barandilla, asegúrate de que no arranca trocitos, con los que podría ahogarse.
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      Déjate guiar por la reacción del niño

      El niño ha de verlo como una zona de juego y sentirse cómodo en él.

      • Si llora, sácale e inténtalo en otra ocasión. Así facilitas que pueda vivirlo como un lugar apetecible.
      • Si le notas inquieto o nervioso o si acabas de regañarle, no le introduzcas; hará una mala asociación y le costará entrar de nuevo.
      • Si da señales de aburrirse o de querer salir tras estar un rato, sácale. Favorecerás que quiera repetir.
      • No lo utilices como método de castigo y jamás le metas a la fuerza; haría un rechazo difícil de remontar.

        Es curioso

        Al estar en el corralito, un espacio reducido y cerrado, el niño se siente seguro yse centra más en su juego. Deja a su alcance dos o tres juguetes (más le agobiarán) que no sean grandes (para que no se suba a ellos).

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