¡Le da miedo todo el mundo!

Hasta ahora tu hijo era cariñoso y sociable. Y de repente se pasa el día abrazado a tu cuello, no quiere estar con otras personas ni mucho menos perderte a ti de vista. ¿Qué le pasa? ¿Es normal esta etapa?

Tu bebé siempre ha sido tan abierto y simpático que no dudaba en regalar una sonrisa a la gente que le cogía o jugaba con él. Pero ahora, desde hace unas semanas, lo único que quiere es estar contigo y reacciona con temor, llora y te busca en cuanto alguien que no forma parte de su círculo íntimo se le acerca o le habla.

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¿Qué le ocurre?

Tranquila, no tienes de qué preocuparte, porque simplemente se trata de una etapa normal de su desarrollo que se conoce como “crisis de los extraños”. Esta delicada fase suele aparecer alrededor de los 8 meses y puede durar algunas semanas o meses, depende del carácter del pequeño.
La principal razón por la que el bebé reacciona así es porque ya tiene conciencia de sí mismo y de su autonomía. Esto le encanta y a su vez le hace sentirse vulnerable. En cuanto sea más maduro y descubra que aunque te ausentes siempre vuelves y que la gente que se le acerca sólo busca ser su amigo, volverá a ser el pequeño sonriente y amigable de siempre.

Ayúdale a ser sociable

Hazle esta etapa más llevadera siguiendo estos consejos:

  • Muéstrate paciente, comprensiva y cariñosa, acepta su temor e intenta dedicarle todo el tiempo que puedas para que vaya ganado seguridad y supere esta etapa con mayor facilidad.
  • A la hora de acercarte con tu hijo a esos “desconocidos”, cógele en brazos y salúdales con tu mejor sonrisa. Si ves que el peque se muestra reacio, no le obligues a darles un beso ni mucho menos a pasar a sus brazos. Seguro que cuando haya pasado un ratito se muestra más confiado y cariñoso al ver que tú también estás a gusto.
  • Si las visitas de familiares o amigos son en vuestra casa facilitaréis que el niño se muestre más amigable, ya que se encuentra en un entorno conocido.
  • Las personas a las que tratéis, seguro que comprenderán que el pequeño se muestre intranquilo ante los desconocidas. Explícales, en todo caso, que se debe a esta etapa, que es pasajera, para que no se ofendan. Ah, y aconséjales que se acerquen al bebé ganándose su confianza, sonriéndole y haciéndole reír. Si el bebé está inquieto o muestra temor o rechazo es mejor no insistir.
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    Quizá la guardería tenga que esperar

    Si tenías pensado llevar a tu hijo a la guardería a esta edad, es mejor que esperes unas semanas o que lo hagas antes, en torno a los 6 meses, porque probablemente lo aceptará mejor.
    Pero si por tus circunstancias personales te ves obligada a llevarle coincidiendo con esta “crisis”, no te sientas culpable, solo ten presente que a tu hijo le costará algo más adaptarse a esta nueva situación y que puede estar más llorón o ñoño que de costumbre. Tranquila, todo es cuestión de un poco de tiempo.

    Dependiendo del carácter del pequeño esta “crisis“ le afectará más o menos. Admite esta reacción y sé positiva. Piensa que el hecho de que desee tanto estar contigo es una señal de vuestra estrecha relación.

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