Anímale a gatear (sin forzarle)

Desplazarse de esta forma es una actividad buenísima para el bebé. Si tu hijo quiere practicarla, ¡estupendo!

¿Recuerdas a aquel bebé que hace unos meses solo comía y dormía? Pues dentro de poco te parecerá mentira que estuviera tan tranquilo, porque a partir de ahora tu hijo va a desarrollar una actividad imparable en lo que supondrá su primer gran paso hacia la independencia.
Y es que en algún momento a lo largo del segundo semestre de vida casi todos los bebés empiezan a desplazarse sin ayuda. Cómo lo hagan ya es otro cantar. Los hay que comienzan reptando y luego caminan, otros que prefieren andar directamente y otros, la mayoría, que pasan por la etapa del gateo.
Da igual la opción que elijan, lo importante es que antes de los 10 meses hayan intentando moverse por su cuenta (si tu bebé no lo hace, consulta al pediatra).

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Una práctica genial

En todo caso, no está de más que favorezcas el gateo (sin forzar al niño jamás, ya sabes que cada bebé tiene un ritmo de desarrollo que hay que respetar siempre), porque esta actividad es muy beneficiosa para tu hijo:
• Mejora su control corporal y su organización mental. Para gatear, el bebé tiene que aprender a coordinar brazos y piernas, a controlar el equilibrio y la velocidad, a formarse una idea del espacio y situarse dentro de él y a alternar el movimiento de la parte izquierda y la parte derecha de su cuerpo (para poder hacerlo, debe descubrir antes que ambas se mueven de forma independiente). Todos estos avances favorecen su desarrollo cerebral y corporal.
• Aumenta su autoestima. Comprender que es capaz de moverse por su cuenta e incluso de llegar a ese sitio que tanto le fascina o de alcanzar su juguete predilecto le hará sentirse feliz, le dará seguridad y le animará a afrontar nuevos retos.

Un entorno seguro

Si quieres favorecer esta actividad, lo primero que debes hacer es acondicionar tu casa para convertirla en un lugar seguro (ponte a gatas, a su altura, para descubrir los posibles riesgos y tomar medidas para evitarlos) y en el que al bebé le apetezca moverse. Después, vístele con ropa cómoda y anímale a desplazarse con las pautas y trucos que te indicamos en el recuadro. ¡Buen gateo!

A su manera

Tu hijo gatea hacia atrás, o mueve primero los brazos y luego las piernas, o va de lado... No te preocupes, cada bebé se desplaza a su manera y no hay ninguna forma de gateo que sea más beneficiosa que otra. Deja que lo haga como más le guste.

Ideas para animarle a ponerse en marcha

• Para que a tu bebé le resulte más fácil moverse debe sentirse bien. Ponle un pantalón cómodo con rodilleras y unos zapatos de gateo con puntera reforzada (si gatea sobre una alfombra o una superficie suave puedes dejarle con el pañal y descalzo).
• A diario, colócale boca abajo sobre su mantita de juegos y pon ante él su juguete preferido para que intente cogerlo (al principio, cerquita, casi a su alcance, luego podrás ir alejándolo a medida que logre desplazarse).
• Ponte a gatas a su lado y gatea al mismo tiempo que él. Este juego será el mayor incentivo para tu hijo.
• Cuando ya gatee un poco mejor, coloca “obstáculos” en su camino (almohadones, cajas de cartón...) para que tenga que sortearlos.

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