Aprovecha el buen tiempo para jugar con tu bebé

Es la manera más fascinante que tiene tu hijo de interactuar con el mundo. Y el verano es genial para practicar juegos diferentes a los del resto del año.

El verano es una época perfecta para que animes a tu hijo a practicar (y practiques con él) un montón de juegos. No hacen faltan grandes reglas, bastan una buena dosis de imaginación y mucha interacción. Y lo bueno es que el juego aporta muchísimos beneficios a tu hijo:

  • Desarrolla su empatía y le ayuda a ponerse en distintas situaciones.
  • Le da seguridad y confianza y le enseña a interactuar con su entorno.
  • Crea lazos emocionales que perduran durante años.
  • Contribuye a incentivar su inteligencia y desarrolla su capacidad cognitiva.
  • Le ayuda a expresarse.
  • Aporta sentido del ritmo y del equilibrio y contribuye a desarrollar la psicomotricidad.
  • Fomenta la imaginación y la inteligencia emocional.
  • Le relaja y le libera de tensiones y miedos.
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    Juegos que siempre gustan

    Hay juegos “de siempre” que nunca fallan. Por algo será.

    • Izar una cometa.
    • Hacer pompas de jabón.
    • Dibujar con tizas.
    • Crear aviones de papel.
    • Botar piedras en el agua.
    • Hacer carreras de palitos o con barcos de papel en el río.
    • Llamar con un teléfono fabricado con yogures.
    • Hacerle "volar", girándolo.
    • Jugar al “Un, dos, tres pollito inglés”, al “Corro de la patata”, a “La zapatilla por detrás”, al “Caballito”...
    • Dibujar caras en la arena.
    • Chapotear en el agua.
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