Cómo aprende el bebé a subir escaleras

Llega un nuevo reto: aprender a subir y bajar escaleras. Deja que lo intente, pero ayúdale; así mejoras su coordinación motora y evitas accidentes.

Tu hijo es un gateador experimentado y quizá empiece a dominar ya el arte de caminar. Su mayor movilidad le permite explorar la casa y no quiere perderse ni un solo rincón, así que lo más lógico es que si se encuentra con unas escaleras, se anime a intentar subirlas. Adelántate a ese momento ayudándole a superar este reto y, al mismo tiempo, tomando las medidas de seguridad necesarias para evitar accidentes.

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Pasito a pasito

El dominio de las escaleras es un aprendizaje lento que pasa por distintas etapas.
Lo primero que hará tu hijo será subir gateando; con 13 o 14 meses probablemente lo logre con bastante soltura. Bajar a gatas o sentado es algo que llegará algo más tarde debido a que en la bajada la percepción de caída aumenta y con ello el miedo y la inseguridad, lo que provoca también mayor torpeza.
Por el momento, estos serán sus dos grandes logros en las escaleras.
Habrá que esperar hasta los 2 años para que haga sus primeros intentos de subir y bajar de pie, agarrándose a la barandilla y colocando ambos pies en cada escalón. Y un poco más, hasta los 30 meses aproximadamente, para que deje de agarrarse y empiece a alternar los pies.

Juegos efectivos

Para afrontar los escalones tu hijo necesita dominar el movimiento de flexión de las piernas, algo que a esta edad aún le cuesta.
Por eso, todas las actividades en las que tenga que flexionar las rodillas y subir, bajar y rotar las piernas le ayudarán en este reto:
• Pon en el sofá juguetes que le motiven a subir y bajar de él.
• Pídele que se agache a recoger los juguetes del suelo.
• Permítele practicar uno de sus juegos favoritos: subir y bajar un bordillo en la calle.
• Déjale sentarse solo en la silla, subiendo de rodillas y girándose.
Y recuerda que cualquier actividad de movimiento le servirá para mejorar el equilibrio, ganar confianza en sus habilidades y fortalecer los músculos.

¡Qué beneficioso!

Subir escaleras es un ejercicio tan completo que incluso lo recomienda la Organización Mundial de la Salud. Según los expertos, “en cada peldaño se produce una tarea muy compleja, con una alta exigencia neuromuscular”.

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Consejos para prevenir accidentes

Para prevenir posibles accidentes mientras tu hijo practica este nuevo avance, ten presentes estos consejos:
• Si la barandilla de la escalera es de barrotes y el cuerpo de tu pequeño cabe a través de ellos, coloca una malla protectora.
• Cuando el niño suba gateando o cuando ya comience a subir sin agarrarse, colócate siempre un escalón por detrás de él (y si está bajando, uno por delante). Así, si sufre un tropiezo y pierde el equilibrio, podrás detener su caída.
• Mientras no domine bien esta habilidad, pon una barrera que impida que pueda acceder a las escaleras cuando nadie le ve.

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