El cesto de los tesoros, un juego de bebés

Es un juego, no un juguete, perfecto para el bebé aún no anda. Se trata de ofrecerle un cesto con objetos cotidianos para que él los explore.

Esta actividad lúdico-educativa es muy común en las escuelas infantiles y tú puedes hacerla en casa con tu hijo: dispón una caja o una cesta, mete dentro objetos cotidianos que tengan características variadas (forma, tamaño, peso, color, olor, sonido, dureza, textura, temperatura...) y déjala junto a tu bebé para que juegue a explorar las cosas. La primera vez que se la des, saca los objetos para que los vea y vuelve a guardarlos. Y en cuanto empiece a explorarlos él, hazte a un lado: mantente atenta, pero sin dirigir su juego.
El bebé experimenta...
El secreto de esta actividad radica en que para los bebés de 6-12 meses, a veces un objeto cotidiano simple es más interesante y aporta más información útil para el desarrollo de sus sentidos que un juguete sofisticado. De hecho, no es raro que a esta edad jueguen más con el envoltorio de un regalo (ese papel de colores que se rasga, se arruga, hace ruido...) que con su contenido.
Al jugar con el cesto de los tesoros, el bebé introduce la mano, saca un objeto y se sorprende: lo mira extasiado, le da vueltas entre las manos, lo huele, lo chupa o lo muerde, golpea con él para oír cómo suena y lo arroja o lo deja a un lado o lo mete de nuevo en la cesta, de la que irá sacando más objetos. La variedad de sus tesoros le permite estar tranquilo y concentrado durante largos ratos (largos para su edad), ya que su curiosidad y los descubrimientos que hace al experimentar las distintas sensaciones le llenan de satisfacción. Es un juego perfecto en esta edad.

...Y el adulto observa
Tu presencia alerta es necesaria no sólo para evitar que se meta algo pequeño en la boca o que se haga daño, sino también porque al bebé le da seguridad que estés ahí, y eso favorece su concentración. Pero basta una mirada o una sonrisa para mantener el contacto, es mejor que no intervengas, ya que el objetivo es que sea él quien dirija el juego, guiado por su interés. De este modo:
• Puede escoger y decidir qué quiere hacer, inicio de la voluntad.
• Desarrolla su percepción sensorial y descubre las propiedades de los objetos y las leyes físicas.
• Ejercita su motricidad gruesa y fina y la coordinación ojo-mano.
• Aumenta su capacidad de concentración y su memoria.
• Aprende solo, sin depender del adulto, a su ritmo y por placer.
Los educadores suelen dedicar a este juego media hora. Se puede hacer con varios bebés (en un ambiente de calma), lo que favorece su sociabilidad. En torno al año de edad el cesto de los tesoros pierde interés para el niño, que se lanza a conseguir nuevos logros y metas.

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Qué objetos puede contener
Puedes incluir objetos cotidianos (comprueba que no tengan bordes cortantes, que su tamaño impida que pueda tragárselos y que estén bien lavados) como éstos:
• Naturales: piña cerrada, piedra (más de 5 cm), concha grande, calabaza seca, corteza de pino, medio coco...
• Metálicos: cuchara, espumadera, llavero, colador...
• De madera: pinza de ropa, cucharón, bobina de hilo...
• De piel, tela...: monedero de piel, brocha de afeitar, guante de tela o de piel, trozo de fieltro, bolsita de rafia...
• Papel: hoja de celofán, tubo de rollo de WC o cocina...
¡Qué práctico!
La firma vasca Öbjek, que fabrica materiales educativos para bebés basados en el juego libre y la experimentación, comercializa dos cestos de los tesoros: Grande (25 objetos, 85 €) y Pequeño (20 objetos, 55 €), ambos con libro de instrucciones. Míralos en www.cestodelostesoros.com

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