¿Celosa de la persona que cuida a tu hijo?

Por muy bien que se sienta tu hijo con su "canguro" no debes inquietarte ni sentirte insegura. Para él eres insustituible.

Seguro que no te ha sido nada fácil acostumbrarte a dejar a tu bebé al cargo de su cuidadora para irte a trabajar. Que tengas confianza en ella y que notes que tu hijo la quiere son dos condiciones fundamentales. Sin embargo, ahora que parece que ambas se cumplen, puede que te sientas un poco insegura o celosa y pienses que tu pequeño podría llegar a quererla más a ella que a ti, ya que de hecho pasa más tiempo a su lado que contigo. Pierde cuidado, él sabe perfectamente que tú eres su madre y nadie podría reemplazar el vínculo tan especial que hay entre vosotros.

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Su reacción al verte
Si al volver a casa ves que tu hijo está a gusto con la cuidadora, le sonríe y le echa los brazos y notas que ya le va costando menos separarse de ti, es buena señal. Pero tu bebé también puede mostrar otras reacciones desconcertantes. Por ejemplo, puede que nada más verte rompa a llorar desconsolado. Es una reacción normal que expresa lo mucho que te ha echado de menos y la emoción que siente al reencontrarte. Acércate con serenidad y cógele en brazos para calmarle.

Tampoco te sientas mal si reacciona con indiferencia, si te mira y sigue con lo que estaba haciendo: golpear con un objeto, arrojarlo, ensayar el gateo... Es algo interesante que acapara toda su atención. Compártelo con él y con la canguro, así le evitas un cambio brusco y, mientras tanto, das opción a que su cuidadora te cuente cómo ha ido el día.

Ten en cuenta que lo encontrarás algo irritable si llegas justo cuando le toca comer, bañarse o dormir, procura volver un poquito antes si puedes. Pero, ante todo, no te amilanes y acércate siempre a tu hijo con confianza y sin complejos. Por muchas horas que la canguro te lleve de ventaja, ten la absoluta seguridad de que tu voz, tu olor y tu forma de mecerle y acariciarle son insustituibles para él.

Has elegido bien
Que tu hijo esté a gusto con la canguro indica que has acertado al elegirla. Para él es ya otra persona de apego que le da seguridad, porque entiende sus rutinas y sus reacciones y porque sabe cómo motivarle y cómo calmarle cuando llora. Debes estar muy feliz, ya que esto amplía su mundo afectivo y le ayuda a superar la necesidad de estar sólo contigo.

¡Qué útil!
En este semestre, hacia el octavo mes, el bebé pasa por la “crisis de los extraños”, en la que teme a los desconocidos. Es mejor que su nueva cuidadora empiece antes de esta etapa.

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Tiempo de calidad

Aunque tu hijo y tú paséis muchas horas separados, puedes compensarlo dedicándole tiempo de calidad. Al llegar a casa, reserva un rato exclusivo para atenderle, sin otras distracciones. Muéstrale tu ilusión por estar y jugar con él, háblale a modo de cuento mirándole a los ojos, cógele en brazos y bailad un rato… Por muy cansada que estés, si lo haces como un hábito comprobarás que compartir con él esos momentos de intimidad y juegos te relaja y hace que te sientas mejor.

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