El momento ideal

EL MOMENTO IDEAL

Las pautas anteriores animan al bebé a comunicarse y le van enseñando formas de hacerlo. Pero ten en cuenta que tu hijo también necesita tiempo de descanso y un exceso de estímulos no es bueno.

Presta atención a sus fases de alerta: en función de en cuál se encuentre, se mostrará más o menos receptivo a comunicarse contigo:


  • Fase de alerta tranquila. Es el momento ideal para la comunicación. Los ojos del bebé están muy abiertos, te sonríe y respira plácidamente. A su manera, te dice: “háblame, mami, que estoy despejado y tranquilo”.

    Como esta etapa suele aparecer después de una de descanso, procura ir poco a poco hasta que se espabile del todo: mantén el contacto visual y háblale bajito o ponle el carrusel de la cuna durante un par de minutos.

  • Fase de alerta activa. Se muestra intranquilo, agita brazos y piernas y puede que se chupe los dedos o que rehuya mirarte a la cara. Te está diciendo que necesita parar; si no lo interpretas bien y sigues estimulándole, pasará a la fase de llanto rápidamente.

    Llévale a una habitación diferente y déjale solo durante unos minutos, aunque permanezcas cerca, para que se calme.

  • Fase de llanto. Llora a pleno pulmón y mueve su cuerpo de forma espasmódica. No siempre es porque tiene hambre, sueño o el pañal sucio. Simplemente puede significar que ha alcanzado el pico máximo de estimulación y no sabe cómo calmarse. Mécele en tus brazos mientras le cantas una nana o salid a dar un paseo.
  • Fase de somnolencia. Los párpados le “pesan”, acaricia su mantita o peluche, tiene la mirada perdida en la distancia... Hora de dormir. La mejor manera de comunicarte con él en esta fase es cantarle, hablarle bajito, mecerlo o acariciarle y dejarlo en la cuna o en el cochecito para que termine de dormirse él solo.
    Ya duerme. Y a ti te encanta que descanse, pues sabes que al despertar reanudaréis vuestra charla.

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