Cómo apoyar a un niño superdotado

El niño con altas capacidades requiere mucha atención, comprensión y altas dosis de paciencia. Los papás lo saben bien...

El niño superdotado necesita un "extra" de atención por parte de sus padres. Y esto se puede notar ya en el primer año. Como me decía una madre: “No son tanto los cuidados los que me agotan, sino la compañía que me pide en todo momento. Con sólo 9 meses, ya quiere que hagamos juntos manualidades”. Por otro lado, suelen ser niños que muestran una gran autonomía. “Desde el primer día de la guardería se quedó tan contento”, afirma la misma madre. El niño no vive la separación de su progenitora como algo traumático, ya que entiende en un momento más temprano el concepto de la permanencia (aunque no vea a mamá no deja de existir y va a volver a por mí) . Esto ocurre siempre y cuando el centro le resulte atractivo y colme su afán por explorar y aprender. Si no es así, se aburrirá y se negará a acudir.

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Consejos para tratar al niño superdotado

Para potenciar sus cualidades y prevenir problemas emocionales o de inadaptación, conviene que actúes así:

  • Procura satisfacer siempre sus enormes ganas de aprender. El niño superdotado necesita continuos retos. Si te pide aprender las letras, enséñaselas sin pensar en su edad.
  • Contesta a todas sus preguntas y no le critiques por muy raras o precoces que sean. Así se sentirá atendido y feliz. Si no puedes contestarle (estás ocupada con algo), dile que luego volveréis a hablar del tema.
  • Vigila que en la guardería o en el colegio esté a gusto. Hay un riesgo de que llegue a aburrirse al no encontrar un reto en las tareas. Debido a ello estará intranquilo y es fácil que la maestra lo confunda con un niño con TDAH (trastorno de déficit de atención con hiperactividad). Al contrario, el niño con altas capacidades tiene buena capacidad de concentración si le ofrecen material a su nivel.
  • Como todo les sale a la primera, estos niños practican menos el esfuerzo. Saber perseverar es algo importante en la vida, así que, cuando algo le cueste, no lo hagas tú por él, anímale a que lo intente de nuevo. Y elogia su esfuerzo al margen del resultado.

    Tener altas capacidades es sin duda un gran don (los genes influyen poderosamente en esto), pero si el niño no desarrolla la perseverancia ni la tolerancia a la frustración, le servirá de poco. Vuestra educación juega un papel importante en ello.

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