Niños muy nerviosos

Los niños nerviosos están muy motivados a la hora de explorar e investigar. Y a ello se suma que en esta edad están en pleno desarrollo de su motricidad. Hay que aprender a relajarlos.

A este tipo de niños les gusta pasar continuamente de una actividad a otra, ya que su capacidad de atención es pequeña y necesitan entretenerse de forma más activa. Por eso también se saltan los límites con mayor frecuencia y muestran más cambios de humor.

Ventajas. Esta forma de ser puede llegar a agotar a los padres, pero tiene aspectos muy positivos. Por ejemplo, suelen ser niños muy motivados a la hora de explorar y probar cosas nuevas. Además, su actividad los lleva a tener un buen desarrollo de la motricidad gruesa (movilidad), a pesar de que su impulsividad pueda hacer que actúen torpemente.

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Inconvenientes. Esta impulsividad es precisamente uno de sus inconvenientes: son niños más propensos a sufrir accidentes, por lo que en su caso es especialmente importante vigilar las medidas de seguridad en casa. Además, les cuesta más centrarse en una tarea, ya que tienen una baja capacidad de concentración.

Tácticas para relajarlos

Para desarrollar todas sus posibilidades, un niño nervioso necesita también aprender a estar tranquilo y a concentrarse.
- Proporciónale un ambiente relajado con unas rutinas diarias que le ayuden a dormir y comer mejor.
- Regálale juegos y cuentos que le animen a entretenerse sentado.
- Adapta tu hogar a su carácter impulsivo, para que pueda moverse sin sufrir accidentes.
- Sácale al parque a diario para que pueda desfogar su energía.
- Imponle límites, pero ármate de paciencia e intenta no perder los nervios cuando los sobrepase (eso aumentaría su excitación y, además, aprendería de tu ejemplo).

Cuándo conviene consultar al pediatra

Si es excesivamente inquieto: llora con mucha frecuencia, es incapaz de mantener la atención en algo más de un minuto y duerme muy mal.

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