Es importante que el bebé juegue a la pelota

Es una propuesta perfecta para mantener a tu hijo entretenido durante un buen rato, pero lo mejor de este juguete es que además de divertirle, también beneficia su desarrollo. Te lo contamos.

Entre los juguetes de tu bebé no puede faltar una pelota, porque jugando con ella, además de disfrutar...

  • Mejora su equilibrio y su coordinación motora, lo que le ayuda a andar más seguro.
    • Potencia su fuerza, pues al lanzarla y chutarla ejercita casi todos los músculos de su cuerpo.
      • Aprende conceptos espaciales como distancia y velocidad.
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        • Se mantiene en forma. Correr tras ella evitará que engrose la cifra de niños con sobrepeso.
          • Se siente más unido a ti. No hay nada mejor para reforzar vuestro vínculo que disfrutar juntos.

            Varias maneras de usarla

            Pero antes de poneros a jugar con ella, debes recordar que no todas las pelotas son recomendables para el bebé.

            Las mejores son las de playa, las de tela y las de plástico duro, específicas para niños de su edad.

            Por el contrario, debes evitar los balones de reglamento (puede hacerse daño con ellos), las pelotas de espuma (por si las muerde y arranca algún trozo) y las canicas y bolitas pequeñas (porque se las puede tragar).

            Una vez que tengáis la pelota idónea para él, llega el momento de disfrutar. Prueba con estos juegos:

            • Bótala contra el suelo e incita a tu pequeño a cogerla y a dártela.
              • Colócate enfrente de él, unas veces más cerca y otras un poco más lejos, y dile que te la lance con más o menos fuerza.
                • Poneos los dos a gatas o de pie y lanza la pelota a cierta distancia. Gana quien primero la coja.
                  • Si tienes un balón de playa grande (con uno normal no podrás hacerlo), colócale boca arriba encima de él y, sujetándole bien, hazle rodar adelante y atrás. Este ejercicio le ayudará a fortalecer el cuerpo y a mejorar su equilibrio.

                    Por último, deja que tu pequeño experimente con la pelota a su aire: que la dé vueltas entre las manos, que se la pase de una a otra... Tal vez te proponga una modalidad de juego que no se te había ocurrido a ti.

                    ¡Qué práctico!

                    Además de las pelotas y balones, a los niños de esta edad les encantan todos los juguetes que ruedan: arrastres, coches de fricción, andadores, correpasillos...

                    Si te molesta que tu pequeño los utilice en casa porque raya el suelo y los muebles o hace demasiado ruido, cubre las ruedas con unas tiras de tela autoadhesiva. Pero no se los quites, ya que son idóneos para él porque le incitan a hacer ejercicio.

                    Si quieres saber más:

                    Nos ha asesorado en este artículo Ana Bronstein, que es psicóloga del Instituto de la Infancia de Barcelona:

                    www.institutdelainfancia.org

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