La hora de la comida

Son las 12 del mediodía. Después de tanta actividad, los pequeños están hambrientos y se disponen a comer.

En el aula de los bebés, Lucía da su puré a Alejandro y a María (a cada uno con su cuchara) mientras el resto de los pequeños protestan impacientes porque también tienen hambre.

Pero día a día comprenden que no siempre pueden tenerlo todo al instante y aprenden a ser pacientes y a respetar los turnos.

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Los mayorcitos practican la tarea de comer solos al ritmo de “los alimentos, qué ricos son, con proteínas y vitaminas a mogollón”, una canción muy divertida que les canta Teresa.

Poco a poco van mejorando su destreza en el difícil manejo de los cubiertos.

Las educadoras destacan la importancia de este momento del día, que les permite afianzar su autonomía, perfeccionar la coordinación mano-boca y mejorar su masticación, algo fundamental para el desarrollo de la dentición y un habla correcta.

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