Tú eres el mejor juguete para tu hijo

¿Y esto por qué? Le llama la atención tus expresiones, el sonido de tu voz, tus gestos...Él te observa y te va conociendo. Para que vea bien tu rostro, aproximale el tuyo ya que todavía no enfoca bien.

Al principio tú eres su mejor juguete

Tu rostro es uno de los juguetes preferidos para un bebé de pocos meses: además de ofrecerle tu tiempo y atención, le estás mostrando un lienzo cambiante.

Un adulto parpadea una media de 10-13 veces por minuto (menos si estás embelesada y concentrada en tu bebé; en estos casos el parpadeo se reduce a 4 veces por minuto, pero a cambio la intensidad de la mirada aumenta).

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Además, tu rostro cuenta con más de 60 músculos faciales que te permiten expresar numerosas emociones (tras 40 años de investigación, Paul Ekman, experto en comunicación no verbal, las sintetizó en siete: alegría, tristeza, ira, sorpresa, asco, miedo y desprecio).

Si a todo esto le añades las diferentes modulaciones que puede presentar tu voz y las melodías que puedes emitir... no hay juguete más perfecto.

La única indicación para “sacarte” partido es que te coloques como máximo a 25 cm de tu hijo, ya que durante los primeros meses los bebés no enfocan bien y su agudeza visual no está al completo.

Aunque tus ojos pueden distinguir casi 10.000 matices de color (y los suyos, cuando cumpla 3 años), durante sus primeros 12 meses sólo es capaz de percibir unos cincuenta.

Y ten en cuenta que si al principio tú eres su juguete favorito, en los siguientes meses también necesita, además de juguetes, jugar en compañía.

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