Orientación de la cuna según el feng shui

El modelo de la cuna y el lugar que ésta ocupa en la habitación del pequeño son importantes según esta técnica para conseguir que el bebé duerma tranquilo

Decora con mesura

Básicamente, ni muchos ni pocos elementos. Al contrario de lo que muchos piensan, el feng shui no tiene en cuenta un determinado tipo de ornamentos decorativos. Esta falsa idea “le da un toque de misticismo y superstición que no es real y que fomenta la deformación que ha tenido esta técnica”, explica Beatriz Fernández.

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Lo que hace, simplemente, es utilizar el sentido común a la hora de decorar el cuarto y lograr un efecto acogedor y armónico. Por ejemplo, apuesta por no recargarlo y por no utilizar colores chillones o cuadros violentos que puedan alterar al niño.

Respeta los tamaños

La armonía por la que aboga esta técnica también se refiere a las dimensiones de los muebles: han de ser acordes entre sí. Por ejemplo, no tiene mucho sentido poner unas sillas infantiles alrededor de una mesa que tenga dimensiones de adulto.

Escoge la mejor cuna...

Es donde más tiempo va a pasar el bebé en los primeros meses, así que es importante que se sienta a gusto en ella. Los expertos aconsejan una cuna en la que pueda tener cierta movilidad; así, en caso de que haya alguna energía que le esté perturbando, podrá cambiar de posición y evitarla.

...Y colócala bien

A la hora de escoger su lugar en el dormitorio, recuerda que debes colocarla con la cabecera apoyada en una pared, evitando siempre que ésta apunte por detrás a una puerta o a una ventana. También se recomienda que la puerta esté en el campo visual del bebé, aunque no directamente.

Si en el cuarto existe mobiliario con esquinas puntiagudas que apunten hacia la cuna, cámbialas de lugar o cúbrelas con algún material blando.

No olvides ventilar

Es esencial airear el cuarto todos los días, aunque haga frío. Recuerda que el Chi o energía positiva viaja por el aire, y abriendo las ventanas no sólo la renuevas, sino que también facilitas la salida de las energías negativas.

No temas al cambio

No temas modificar la posición de los muebles o pintar con otro color las paredes cada cierto tiempo; lo puedes hacer coincidir con un cambio estacional o con un nuevo avance en el desarrollo de tu hijo (ya puede voltearse él solito, sentarse sin apoyo…).

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Estas modificaciones también le pueden estimular en su desarrollo físico. Y es que, como concluye Beatriz Fernández: “La vida es un cambio continuo y nuestro entorno tiene que cambiar con él, para que nos ayude y potencie la etapa que nos toca vivir”.

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