El bebé y el feng shui

El objetivo, según los expertos, es lograr un entorno relajante y armónico en el que el niño crezca sano y feliz.

Si tu bebé está a punto de llegar o ya ha nacido pero todavía estás preparando su habitación, una buena alternativa es hacerlo siguiendo las propuestas del feng shui. Esta técnica ancestral china tiene en cuenta variables como la orientación, la funcionalidad o el entorno para crear espacios armónicos y equilibrados en los que la energía positiva (Chi), fluya sin impedimentos.

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En el caso del dormitorio del bebé, el objetivo que se busca al aplicarla es “obtener una calidad energética que facilite el desarrollo y descanso del pequeño, con una decoración acorde y posicionando el mobiliario de la forma más equilibrada.

Con todo ello logramos disponer de una estancia con la vibración adecuada para que el niño disfrute de la armonía del entorno protector que hemos creado para él y que le proporciona bienestar y seguridad”, explica Beatriz Fernández, presidenta de la Asociación de Técnicos y Profesionales de Feng Shui en España.

A la hora de decorar la habitación del niño siguiendo esta técnica, lo ideal es contar con la ayuda de un especialista para que te asesore y pueda hacer un análisis de la energía de la casa en su conjunto. Pero si prefieres hacerlo por tu cuenta, es esencial que tengas presentes cuáles son los beneficios que aportarás a tu hijo con ella y cuáles son las pautas que debes seguir para conseguirlo.

Piensa en los motivos...

Durante los primeros meses de vida, muchas de las reacciones de tu hijo son primarias e instintivas. Y varios estudios han comprobado que cuando en la habitación de un bebé existe un equilibrio energético negativo (y, en especial con la orientación de su cuna), el pequeño aparece sistemáticamente por las mañanas en una posición diferente a la que tenía cuando se le acostó.

“Cuando los adultos nos encontramos en un espacio que, sin saber por qué, no nos resulta acogedor, nos sentimos a disgusto y no conseguimos desarrollar fácilmente la actividad para la que lo hemos designado. Pues a los bebés les ocurre lo mismo”, asegura Beatriz Fernández.

...y en las ventajas

“Al realizar un estudio de feng shui diagnosticamos el espacio con el que contamos y en función del resultado aplicamos las bases decorativas para su vibración, manteniendo siempre las necesidades del bebé y los gustos decorativos de sus padres”, añade Beatriz Fernández.

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Según explica esta experta, una vez lograda esta armonía tu pequeño se empezará a beneficiar de ella: estará más receptivo e interactivo con el mundo que le rodea y menos irritable, dormirá mejor y se fortalecerá su sistema inmunológico, ya que una actitud tranquila y alegre estimula las defensas.

Elige bien el cuarto

En la medida de lo posible conviene que el dormitorio del peque esté en el centro de la casa (le dará seguridad) y sin ningún espacio vacío (un garaje o trastero, por ejemplo) debajo. Conviene que tenga buena iluminación natural y ventanas que permitan airear la estancia diariamente.

Cuida mucho el orden

Entre pañales, tomas y noches en vela, puede parecer difícil tener la casa, y sobre todo su cuarto, ordenados. Sin embargo, éste es uno de los principios básicos del feng shui, que aboga por “menos es más”. El desorden te hará sentirte estresada y dificultará el movimiento de la energía positiva, además de crear confusión en tu hijo.

Evita “esconder” cosas debajo de su cuna, aunque sea en cajas, y también dentro de ella.

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