Qué aprende el bebé al caminar

Tu hijo, con solo 1 año, ya deambula por la casa con soltura, así que ha llegado el momento de empezar a llevarle de paseo andando, como un mayor. Esta experiencia le divertirá y le hará mucho bien a todos los niveles.

Caminar es un ejercicio muy beneficioso para el niño, tanto física como psicológicamente. Cuando lo practica ejercita las articulaciones de sus piernas, fortaleciéndolas y haciéndolas más elásticas, estimula su circulación sanguínea y perfecciona su sentido del equilibrio, algo que le viene genial para ahorrarse caídas.

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Además, desfoga energías y se cansa, lo que aumenta su apetito y le ayuda a dormir mejor.

Autónomo y sociable

En el aspecto psicológico, pasear refuerza su sensación de autonomía. A cada paso que da, el pequeño se siente más mayor, más seguro e independiente, vivencias clave para reforzar su autoestima.

Aprovecha vuestras “caminatas” para enseñar a tu hijo montones de cosas que desconoce, porque ir por la calle o por el campo estimula su curiosidad por todo (explícale qué se vende en cada tienda, dile el nombre de las flores que vais viendo, cómo se llama la casita de las hormigas y la de los pájaros...).

También es una ocasión perfecta para hacerle más sociable. Recuérdalo y de vez en cuando, saluda a la gente con la que os encontréis.

En cualquier caso, si celebras con alegría cada nueva conquista suya (que aguanta más tiempo sin pedirte que le cojas en brazos, que ha aprendido otro camino para volver a casa...), vuestros paseos también le servirán para aprender a confiar en sí mismo.

Preparados para el "viaje"

Ahora bien, dado lo pequeño que es, para que el paseo sea una actividad agradable debes tomar ciertas precauciones: antes de salir vístele con la ropa y el calzado adecuados y lleva en un bolsón todo lo que pueda necesitar (agua, un pañal limpio, unas galletas...), además de coger la sillita por si se cansa.

También es imprescindible que elijas un camino fácil y seguro, sin cuestas, desniveles ni muchas piedras, y siempre que sea posible, cerrado al tráfico. Así todo irá estupendamente.

¡Qué curioso!

  • Es normal que los niños “adelgacen” desde el momento en el que echan a andar. Este ejercicio les hace quemar hidratos de carbono y esas grasas que los bebés tienen acumuladas y que les dan aspecto de regordetes.
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    • Conviene que todos los días anden un ratito descalzos o con calcetines antideslizantes por la casa, para que entrenen la capacidad de agarre de sus pies al suelo.

      Anímale a levantarse si se cae

      Para que los niños vivan como positivos sus primeros paseos andando es esencial que los padres evitemos atosigarles en el trayecto y les permitamos descansar cuando lo necesiten.

      Si vamos con el tiempo pegado es mejor llevarlos en el carrito y dejar el paseo andando para otra ocasión, porque su ritmo es diferente al nuestro. También es aconsejable dejar que se levanten solos cuando se caigan (salvo si se han hecho daño de verdad) y que reciban como premio nuestras palabras de apoyo y de reconocimiento por el esfuerzo realizado. Con esta actitud se olvidarán de la caída enseguida y continuarán andando con más fuerza aún.

      Agustín Durán Gervilla, el psicólogo que nos ha asesorado este tema, dirige la Escuela de Padres del Ayuntamiento de Valencia.

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