Qué aportan los juegos tradicionales a tu bebé

Recurre a ellos para pasar un rato agradable con tu bebé. Conseguirás captar su interés, hacerle reír a carcajadas y ampliar sus incipientes conocimientos, tanto sobre sí mismo como sobre el mundo que le rodea.

El hecho de que se hayan transmitido de generación en generación es la prueba más evidente de que los juegos tradicionales resultan muy divertidos para los bebés. Además, favorecen la comunicación con sus padres y refuerzan su unión.

Nuevas conquistas

Y a todo ello se une que ayudan a los pequeños a realizar descubrimientos y avances primordiales para su desarrollo físico e intelectual. Los analizamos uno por uno:

Publicidad - Sigue leyendo debajo
  • “Cucú-tras”. Es el juego ideal para practicar con tu bebé, pues le ayudará a superar el miedo a perderte de vista, que es propio de los 8 meses. Tápate la cara con un pañuelo, di a tu hijo que tire de él y... ¡verás lo contento que se pone al comprobar que has vuelto! Jugando contigo así, irá adquiriendo el concepto de “permanencia”.
    • “Cinco lobitos”, “palmas, palmitas” y “éste fue a por leña”. Con los juegos de manos tu pequeño entrena su capacidad de concentración, se hace más consciente de su cuerpo, gana destreza manual y descubre que sus dedos son independientes unos de otros.
      • “Andando, al trote y al galope”. Hacer que tu hijo “trote” sobre ti a diferentes velocidades le enseñará a anticiparse a lo que viene y le hará ganar estabilidad.
        • “Aserrín, aserrán”. Este juego de balancear al bebé manteniéndole sentado sobre tus rodillas mejora su equilibrio y su tono muscular.

          "Hazlo conmigo"

          Todos estos juegos tienen unas características comunes:

          • Se acompañan de cancioncillas monótonas y muy pegadizas. El motivo radica en que la repetición es la base de los aprendizajes de los bebés. Además, hace que los pequeños puedan anticiparse a lo que viene a continuación, lo que les proporciona seguridad.
            • Incitan a la imitación, otro aspecto clave para la evolución de los niños más pequeñitos.
              • Están pensados para practicarlos en compañía, o sea, que invitan a los pequeños a relacionarse.

                Como ves, practicar estos juegos con tu hijo es mucho más que entretenerle. ¡Tenlos siempre presentes en vuestro día a día!

                ¡Qué interesante!

                Aunque a los niños les hace reír a carcajadas, hay un juego que no es bueno para ellos: lanzarlos al aire y volverlos a coger. Es cierto que les ayuda a confiar en sus padres, pero al practicarlo podemos hacerles daño en el cuello.

                Publicidad - Sigue leyendo debajo

                Si lo has probado y a tu hijo le encanta, puedes variarlo y hacer como que le lanzas hacia arriba, pero sin soltarle. El vértigo que sentirá será similar y la actividad, menos peligrosa.

                ¿Está receptivo?

                Antes de practicar estos juegos con tu hijo, asegúrate de que está receptivo. Para ello tiene que haber comido y estar descansado, porque si le sorprendes con hambre o con sueño no te hará ningún caso. Por supuesto, si acaba de comer no le hagas trotar ni le balancees.

                Te resultarán especialmente útiles cuando por algún motivo esté llorando. Su memoria aún es muy cortita y en cuanto acapares su atención con tus movimientos y cancioncillas, se olvidará de su malestar y se reirá a carcajadas.

                Publicidad - Sigue leyendo debajo