¿Tu bebé está feliz con su niñera?

Tu hijo comparte un montón de tiempo libre y juegos con su cuidadora, que también se encarga de cambiarle el pañal, darle de comer, pasearle... ¿Qué imagen tiene de ella? ¿De verdad se siente querido y atendido a su lado?

A partir de los 6 meses el bebé empieza a demostrar apego hacia sus cuidadores habituales y eso puede incluir, además de a los padres, a su niñera. El apego es evidente cuando aparece la ansiedad ante la separación, o sea, cuando el niño protesta por la marcha de la persona que le atiende y hace lo posible para que se quede (llora, le echa los bracitos...).

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De esta manera nos indica que ese alguien significa para él una base segura desde la que puede empezar a explorar el mundo que le rodea y a la que puede regresar en busca de apoyo emocional.

Una más de la familia

Para que tu hijo se sienta contento con su niñera y acabe sintiendo apego por ella es imprescindible que tú también estés a gusto a su lado. Por eso debes tomarte un tiempo para elegirla y al final decantarte por una que te inspire plena confianza.

Además, debes incluir su figura en vuestra casa de una forma natural. Para ello es preferible que los primeros contactos entre ella y el bebé se establezcan en tu presencia y dentro de vuestras rutinas habituales. De este modo, cada uno se irá familiarizando con el otro en lo que va a ser su escenario cotidiano.

Estos encuentros también servirán para que la cuidadora aprenda, de manera directa, qué necesita tu pequeño y cómo le gusta que le traten. Aun así, no te olvides de explicarle detalladamente qué carácter tiene tu bebé y cuáles son sus reglas de comportamiento y sus horarios.

Una vez que los dejes solos, ve a visitarlos de vez en cuando, sin avisar. Así podrás controlar el estado emocional de tu hijo y el modo de trabajar de la cuidadora (¿el niño ha comido a su hora?, ¿está tranquilo?).

Si la quiere, ¡enhorabuena!

Cuando por fin regreses a casa, pide a la niñera que te cuente cómo les ha ido y sobre todo, observa a tu bebé. Mientras no hable, sus gestos y reacciones son las únicas pistas para saber si se siente a gusto o no con su cuidadora.

Como dijimos al principio, la señal más clara de que ha creado un vínculo afectivo con ella es que llore al ver que se va. Si ocurre así, alégrate por él: cuantas más personas formen parte de su mundo afectivo, más feliz crecerá.

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¡Qué interesante!

Puede que al ver que tu hijo y su cuidadora se llevan tan bien y pasan juntos tantas horas al día te sientas un poco triste. Para que esto no suceda es muy importante que diferencies “cantidad” y “calidad” y que te convenzas de que, aunque tengas poco tiempo para estar con tu bebé, si éste está cargado de amor y buena comunicación, establecerás una unión indisoluble y muy especial con él.

Nivel de afectividad

El afecto que el niño siente por su niñera depende de estos aspectos:

  • El tiempo. Si pasan muchas horas juntos al día, el pequeño empezará a quererla enseguida, algo que será más difícil si la cuidadora va muy de vez en cuando o sólo para acostarle.
    • La dedicación. Cuando la niñera también se encarga de las tareas de la casa, la atención al bebé es menor y a éste le costará más establecer una relación afectiva con ella.
      • El “feeling”. A veces se produce un flechazo entre ellos y cuadran bien desde el primer encuentro.
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