Papá y bebé: una relación especial

No es que el rol del padre no tuviera importancia antes, sino que a partir de los 6 meses, cuando el bebé muestra más interés por conocer el mundo, resulta fundamental. Veamos lo que aporta el padre a un niño de esta edad.

En su segundo semestre el bebé se encuentra en plena fase de descubrir el mundo, algo que puede conseguir gracias a sus imparables avances psicomotores: se sienta con apoyo (se mantendrá sin él hacia los 9 meses), se voltea, repta, intenta desplazarse solo...

Mamá y papá: dos estilos

En esta etapa el papel del padre cobra una relevancia especial porque cuida del niño y juega con él de un modo muy distinto al de la madre.

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Según numerosos estudios, ellas son más prudentes al coger a su pequeño y están muy atentas a sus reacciones y movimientos cuando le entretienen, lo que hace que el bebé se sienta atendido y muy querido.

Los padres, por el contrario, le cogen con menos recato, le balancean más deprisa e introducen en sus juegos propuestas originales a menudo, casi sin dejarle reaccionar. Todo esto supone un reto para el bebé, que le lleva a moverse más y a intentar logros nuevos (algo que a esta edad le fascina). Lógicamente, se cansa más cuando juega con el papá, pero también aprende a confiar en sí mismo y en sus capacidades.

Estas formas tan dispares de actuar enriquecen al pequeño y le demuestran que el cariño se expresa de mil maneras: el amor materno le lleva a sentirse seguro en casa y el paterno le da fuerza para lanzarse al mundo.

Alcanzar el punto medio

Otra ventaja de que mamá y papá le cuiden cada uno a su estilo es que la sobreprotección de la primera se contrarresta con el ímpetu del segundo, lo que ayuda a equilibrar la balanza (los roles no siempre se dan así, pueden estar invertidos). Y alcanzar el punto intermedio, respetando siempre la visión del otro y llegando a un acuerdo en los temas más relevantes, es lo ideal para la buena educación del pequeño.

Distintos no peores

Una reciente investigación realizada en Suecia asegura que los padres cuidan de sus bebés tan bien como las madres. Los estudiosos hicieron un seguimiento a más de 100.000 bebés durante dos años, anotaron con cuál de los progenitores estaban cuando sufrieron algún percance y descubrieron dos datos muy relevantes: que el tiempo que los padres cuidan de sus pequeños ha aumentado mucho en la última década y que el porcentaje de accidentes es igual cuando están con los padres que cuando los cuidan las madres.

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¡Qué curioso!

Papá y mamá también usan diferentes técnicas para ayudar al bebé a vencer su miedo a los extraños (típico de los 8 meses). Mientras mamá mantiene al niño abrazado a ella y lejos de la persona que le atemoriza, papá le acerca al desconocido y le gasta una broma (le hace una mueca, palmea su mano...), algo que lleva al niño a olvidarse de su temor, al menos por unos instantes.

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