Cómo beneficia el gateo a los bebés

Con lo sencillo que es gatear como es debido, ¿por qué hay niños que lo hacen sentados sobre una pierna o con el culete en pompa? ¿No se sienten incómodos así? ¿Es mejor corregirlos o dejar que gateen a su manera?

Con 7 meses el bebé suele reptar con la tripa pegada al suelo, porque aún no tiene fuerza en las piernas para gatear. Un par de meses después lo conseguirá.

La mayoría de los pequeños gatean de forma simétrica, es decir, adelantando una mano, luego la rodilla del lado contrario, después la otra mano y finalmente la otra rodilla.

Pero también son habituales otras maneras más curiosas de hacerlo: desplazándose a saltitos sobre las nalgas, hacia atrás, con el culete en pompa, de lado o sentados sobre una pierna y “remando” con la otra.

Un ejercicio genial

No pasa nada: estos modos de desplazarse son temporales y no dañan los huesos ni las articulaciones, por lo que no hay por qué corregirlos. Y todos hacen que el niño se sienta más libre y autónomo, lo que le ayuda a confiar en sí mismo.

Sea cual sea el estilo de gateo que adopte tu hijo, le beneficia porque...

  • Le fortalece los músculos y los huesos de todo el cuerpo.
    • Favorece su sentido del equilibrio y la coordinación de los hemisferios cerebrales, un entrenamiento perfecto que incrementa la capacidad del pequeño de realizar bien y a la vez dos actividades diferentes.
      • Mientras gatea, el cerebro del niño va almacenando gran cantidad de información sobre los objetos que se encuentra a su paso. Al verlos y tocarlos experimenta con distintos tamaños, formas, texturas, temperaturas... Y esto supone un importante estímulo tanto para sus sentidos como para su inteligencia.
        • Al gatear aumenta su capacidad pulmonar, lo que favorece la oxigenación de su cerebro. Y también le facilita el control respiratorio, algo que le vendrá muy bien una vez que empiece a decir sus primeras frases.

          Más seguridad en casa

          Cuando tu hijo se lance a gatear debes prestar una especial atención a su seguridad en casa. Para ver mejor todos los peligros que pueden presentarse a su altura, ponte de rodillas.

          En esta posición repararás en enchufes, picos y cables que se te pasarían por alto si hicieses el repaso de las habitaciones de pie. Y, salvo que vaya con pantalón largo, ponle rodilleras. Te lo agradecerá.

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