Qué es jugar en paralelo

Jugando en compañía, sin compartir nada, los niños descubren la existencia del otro, lo que supone el primer paso para su sociabilidad. Y es que después de habituarse a su presencia, empiezan a interesarse más por él.

A esta edad, los niños se entretienen con sus padres o a solas, pero son incapaces de jugar con otros niños. Pueden distraerse juntos sentados en una misma alfombra, pero cada uno va a lo suyo, no comparten nada.

Es el llamado “juego en paralelo”, una etapa vital en el desarrollo infantil, gracias a la cual los pequeños se habitúan a la presencia de sus iguales.

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Éste es el primer paso para que un poco más adelante comiencen a relacionarse unos con otros.

¡Pero si es una persona!

El ”juego en paralelo” se inicia en torno a los 18 meses y suele prolongarse hasta los 3 años.

En un primer momento el niño muestra cierta curiosidad por los otros pequeños, los observa atentamente pero no juega con ellos. Sin embargo, este “espionaje” minucioso terminará llevándole hacia ellos. ¿Por qué?

Porque es seguro que en algún momento le apetecerá apoderarse del juguete que tiene uno de ellos. Lo malo es que no reparará en sus modales para conseguirlo: empujará al dueño del ansiado tesoro, le tirará del pelo, le pellizcará o le dará un manotazo o una patada.

Ocurre así porque los niños, de momento, tratan a los demás como si fueran cosas, objetos inanimados que les estorban para llegar a su fin. El niño atacado no permanece pasivo, lógicamente opone resistencia y se defiende y esto hace que ambos caigan en la cuenta de que no están “solos” en el mundo, sino que viven rodeados de otros niños que también tienen sentimientos, deseos, pensamientos e ideas propias.

El paso de descubrir no sólo la presencia, sino la existencia del otro, abre a los pequeños muchas y nuevas posibilidades en el plano del juego, todas ellas muy interesantes.

Al ir viendo las reacciones de los demás y comprobar que no pueden manejarlos, se percatan de que lo mejor es aliarse con ellos y así, sin ser muy conscientes de lo que hacen, se inician en el arte de dar y recibir, de prestar, de compartir...

Ten paciencia, porque esto no ocurrirá hasta finales de este segundo año o principios del tercero, pero estate segura de que con el tiempo verás a tu hijo pasándoselo estupendamente con otros pequeños.

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¿Y si todos quieren el mismo juguete al mismo tiempo?

Cuando dos o más niños de corta edad se encaprichan por un mismo juguete, lo ideal, en principio, es dejar que ellos mismos resuelvan su conflicto. Pero si empiezan a pelearse y vemos que pueden llegar a hacerse daño, hay que intervenir sin demorarnos mucho, antes de que el asunto llegue a más.

Éstas son algunas de las pautas más recomendables para hacerlo bien:

  • Hay que coger el juguete y explicar a los pequeños que van a disfrutarlo por turnos, primero uno y luego otro: de esta manera les enseñamos a esperar y a tener en cuenta a las demás personas.
    • También da buen resultado mostrarles de qué modo pueden utilizarlo juntos, sin pelearse.
      • Si nada de esto funciona, lo más conveniente es guardar el juguete y hacerles ver que mientras no se tranquilicen y hagan las paces tendrán que entretenerse con cualquier otra cosa.

        ¡Qué hacer para que tu hijo sea más sociable!

        Para que tu hijo se habitúe a la presencia de otros niños...

        • Facilítale el trato con ellos: llévale al parque, a la piscina infantil...
          • No le sobreprotejas. Aunque parezca un contrasentido, las discusiones y peleas ayudan a los niños a socializarse.
            • Procura comprarle juguetes que le “obliguen” a relacionarse: pelotas, raquetas, cuerdas para saltar, cartas para formar parejas...
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