El bebé come con la mano

Ahora tu pequeño intentará coger la comida con sus manitas. Déjale hacerlo, pero vigílale para que no se lleve a la boca alimentos con los que pueda atragantarse.

Desde los 8 o los 9 meses tu bebé es capaz de coger objetos pequeños con sus dedos. Es un momento de gloria para él: ha aprendido a hacer la pinza.

Si ahora le sirves un plato de comida, intentará alcanzar con las manos lo que contiene. Para él no hay diferencia entre juguetes, ropa o alimentos. Todo lo coge y se lo lleva a la boca, y así va distinguiendo lo que es comestible de lo que no.

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Con los dedos, además, va conociendo las diferentes texturas de los alimentos: un trocito de queso es más duro que una rodajita de plátano, una loncha de pavo es más suave que las miguitas de pan...

A la hora de comer dale a tu hijo cierta libertad "controlada"

Es bueno que permitas a tu pequeño tocar los alimentos con las manos. La emoción que despierta en él esta exploración es una motivación importantísima para aprender a comer solo, como los mayores, un logro que le hace más autónomo.

Ahora bien, para evitar que cada vez que llega su hora de comer acabe todo manchado de puré...

  • Ponle en un plato uno o dos trocitos de plátano o de pavo y mientras él intenta cogerlos con las manos, tú ve dándole cucharadas de puré.
    • Elige alimentos adecuados para su edad, que sean consistentes para que los pueda coger y al mismo tiempo blanditos para que los pueda masticar: macarrones, croquetas...
      • Si insiste en utilizar la cuchara, cúbrele con un babero grande y pon su trona sobre un hule. Con estas medidas favorecerás su aprendizaje y no te costará adecentar la cocina o el salón cuando termine de comer.

        Si empieza a lanzar adrede los trocitos o el contenido de la cuchara, retírale el plato, porque ya no quiere seguir comiendo. Así, además, le enseñas que no debe tirar la comida.

        La comida: un encuentro agradable entre vosotros

        A finales del primer año tu hijo empezará a ser mucho más autónomo y esto se dejará notar también en el área de la alimentación. Aprenderá que puede tomarse o dejarse la comida y se dará cuenta de que si no come te agobias muchísimo. Ten cuidado, porque puede usar su “no quiero más” como chantaje.

        El modo de evitarlo consiste en respetar sus señales de que ya no le apetece seguir comiendo (retira la cabeza, aprieta los labios...) y en hacerle ver que no te importa que a veces se deje algo en el plato. Procura crear un ambiente agradable durante las comidas e intenta respetar sus gustos culinarios, asegurándote de que sigue una dieta adecuada. Así le alimentarás bien, al tiempo que le dejas cierto margen de independencia.

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        ¡Qué curioso!

        Según estudios recientes realizados en Estados Unidos, los niños a los que les dejan tocar la comida con las manos aprenden antes a comer como es debido que los pequeños que no han gozado de esta permisividad.

        El secreto radica en que para los primeros comer es una actividad estimulante, no una mera obligación, que les brinda una sensación de autonomía que les encanta.

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