Los primeros sonidos del bebé

En su segundo trimestre, de 3 a 6 meses, el bebé descubre su propia voz y cada día emite sonidos nuevos que le ayudan a expresarse. Responde siempre a los gorjeos y balbuceos de tu pequeño; de esta manera le incitas a seguir “hablando”.

Aún quedan varios meses para que tu bebé pronuncie alguna palabra, pero esos grititos que tanto te gusta escuchar ya son, de alguna forma, su manera de “hablar”.

Estas emisiones similares a “ajos” se llaman gorjeos y tu hijo los produce desde la parte posterior de su boca.

Gracias a ellos ejercitará los órganos del habla e irá descubriendo otros puntos de articulación diferentes en su boca, que le llevarán a lograr otras pronunciaciones: vocales como “a”, “o” y “u” y consonantes como la “m” y la “b”, no sólo la “j”, aunque emitidas de forma aislada, no conjunta.

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Entre el cuarto y el séptimo mes aparecerán los balbuceos repetitivos, la unión de consonantes más vocal que tu hijo emitirá de seguido una y otra vez. Son los “dadadada” o “mamamama” que irán evolucionando a combinaciones más complejas y que serán la antesala de sus primeras palabras “de verdad”.

Tú eres el mejor estímulo para tu bebé

Siempre que tu bebé emita estos sonidos debes responderle. Así le animas a repetirlos de nuevo y favoreces el desarrollo de esta etapa prelingüística, básica para el afianzamiento de su futuro lenguaje.
Tu pequeño descubrirá que sus emisiones producen un efecto en ti: o le dedicas una sonrisa, o le das un achuchón o le regalas otro sonido.

Y estos intercambios, aparentemente banales, constituyen la esencia de la comunicación humana, el origen de vuestros primeros diálogos.

No hay duda de que el mejor instrumento para estimular su lenguaje es tu propia voz tal cual (cuéntale cosas y dirígete a él a menudo, como si te entendiera), pero también puedes cantarle canciones, recitarle poesías... Siempre que lo hagas con una articulación clara y una entonación variada, le ayudarás a ir definiendo los distintos sonidos y a descubrir la utilidad de la comunicación oral.

Cuida el modo en que te diriges a tu bebé

Es evidente que tu hijo todavía no puede entender el significado de las palabras que le dedicas, pero sí capta perfectamente el amor con el que le hablas.

Por eso debes dirigirte siempre a él en un tono cariñoso y no levantar nunca la voz cuando le tengas al lado, porque aunque el asunto por el que te hayas alterado no tenga que ver con tu hijo, a él puede parecerle que sí y se asustará mucho.

También debes tener en cuenta que su capacidad de atención es todavía muy limitada y si no le miras mientras le hablas, se distraerá con cualquier cosa que descubra en el cuarto. Y por último, acompaña tus palabras con gesticulaciones y onomatopeyas. Favorecen la expresión y ayudan a tu pequeño a entenderte mucho mejor.

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¡Qué curioso!

  • Hasta el sexto mes los balbuceos son iguales en todas las lenguas, pero según pasa el tiempo y cuanto mayor es la estimulación, estos sonidos se van definiendo como los propios de cada idioma.
    • No interrumpas a tu bebé cuando le sorprendas “hablando” solo. Este hobby no sólo le ayuda a ejercitar los músculos del habla, sino que estimula su inteligencia.
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