Juguetes que ruedan

Vuestro pequeño se siente fascinado por los juguetes rodantes. Gracias a ellos aprende mucho sobre el movimiento, un conocimiento que le ayuda, entre otras cosas, a echar a andar.

En su primer año de vida la motricidad del niño experimenta una imparable y sorprendente evolución.

El pequeño pasa de mover los brazos y las piernas en la cuna sin orden ni concierto, a mantenerse sentado y a manipular a voluntad, con más o menos maña, todo lo que dejemos a su alcance.

Es muy probable que gatee y alrededor de los 12 meses será capaz de desplazarse andando, agarrándose a los muebles que encuentra a su paso o apoyándose en la pared, y alcanzar sin ayuda cualquier cosa que le interese. Con cada uno de estos actos, que repite montones de veces al día, mejora su percepción espacial y su coordinación psicomotora, al tiempo que fortalece y ejercita su musculatura corporal.

Tanto los juguetes que ruedan (las pelotas, aros, rulos...) como aquellos que tienen ruedas, le ayudan a perfeccionar estos movimientos. Y también favorecen la evolución de su pensamiento y contribuyen a su socialización.

UN SINFÍN DE BENEFICIOS

Un balón, un tren, un correpasillos, una carretilla... Estos juegos de funcionamiento sencillo encierran innumerables beneficios para vuestro hijo:

  • Pelotas. Ruedan, botan y tienen vivos colores, por lo que no es extraño que capten su atención. Manipulándolas ejercita sus músculos, al tiempo que aprende conceptos espaciales muy importantes, como velocidad, profundidad, lateralidad y distancia.
  • Juguetes de fricción. Coches, trenes, aviones... Le permiten controlar la fuerza de agarre, flexibilizar sus muñecas, practicar la mano-pinza (adecuando su mano al volumen del juguete) y mejorar la coordinación ojo-mano.
  • Andadores. Son juguetes que el niño tiene que empujar, similares a las carretillas. Suponen un apoyo fundamental para él, le evitan traspiés, le dan seguridad y mejoran su equilibrio, algo básico para que se suelte a andar.
  • Correpasillos. Parecidos a los triciclos, aunque sin pedales. Le permiten avanzar impulsándose con las piernas. Así las fortalece, perfecciona su coordinación corporal y refuerza su lateralidad.
  • Arrastres. Todos los muñecos de los que vuestro hijo tira gracias a una cuerda son arrastres. Para tirar del cordel, tiene que saber hacer la pinza con la mano y controlar la fuerza. Dejadle que se lleve el arrastre al parque. A esta edad aún no sabe compartir, pero le hace bien estar con otros niños; es el primer paso para que más adelante quiera ser su amigo y les preste sus juguetes.

    DEBEN SER SEGUROS

    A vuestro pequeño le encanta jugar con vosotros. En vuestra compañía encuentra el cariño y la confianza que necesita para aprender. Los juguetes con ruedas os ofrecen multitud de posibilidades para jugar juntos, pero si no están en buenas condiciones o están mal diseñados, pueden ser peligrosos.

    Para evitar problemas, antes de comprarle un juguete de este tipo comprobad que cumple los requisitos de seguridad de la UE y que está pensado para su edad.

    Y si tenéis alguna duda sobre su estado porque es “heredado”, es importante que lo superviséis. Descartad los cochecitos con ruedas demasiado pequeñas y el andador si no tiene estabilidad suficiente para sujetarle.

    Si el arrastre lleva luces, reforzad el cajetín que las alberga con cinta adhesiva. Y comprobad que el correpasillos tiene un asiento envolvente, que impide que vuestro pequeño se caiga hacia atrás o hacia los lados.

    Una vez que estéis seguros de que el juguete no entraña ningún riesgo, enseñadle a jugar con él. Os lo pasaréis fenomenal.

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