El bebé necesita trepar

Una vez que tu hijo aprenda a andar no se conformará “sólo” con este logro, sino que intentará subir y bajar escaleras, trepar, encaramarse... No le reprimas (es muy bueno que se mueva), pero vigílale más de cerca.

Subirse a algo es una experiencia muy emocionante para el niño. Se da cuenta de que está a una altura diferente, observa el mundo desde otra perspectiva, puede alcanzar más objetos... ¡menuda aventura!

Esta actividad le ayuda a perfeccionar su sentido del equilibrio, le entrena los músculos del abdomen y de las piernas y le demuestra sus grandes logros psicomotores, lo que le da una mayor seguridad en sí mismo.

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El bebé debe trepar en una libertad controlada

Por todo ello no debes frenar el afán de trepar de tu hijo, pero sí vigilarle de cerca para que no se haga daño.

  • Déjale que intente subir las escaleras si quiere, pero ponte detrás de él por si pierde el equilibrio. Recuérdale que se apoye en la pared (no llegará al posamanos) y que vaya juntando los dos pies en cada escalón.
    • Una vez que llegue arriba enséñale a bajar, pero de espaldas (en realidad tiene que hacer el mismo movimiento que al subir, pero al revés). Así evitarás que al verse a semejante altura se asuste y rompa a llorar.
      • Coloca barreras de seguridad en todas las escaleras de la casa, no sea que en un descuido tuyo se lance a subirlas o a bajarlas y se caiga.
        • Si en la calle insiste en subirse a un banco o a un murete, permíteselo cogido de tu mano. Como ya hemos dicho, es un ejercicio ideal tanto física como psicológicamente.
          • Sustituye la frase “te vas a caer”, por “mira dónde pones los pies”. Así le demuestras que confías en él, al tiempo que le enseñas a proceder de una manera más segura.

            Cada niño aprende a trepar a su ritmo

            La edad en la que los pequeños adquieren las habilidades de subir, bajar y trepar está relacionada con su madurez interna. Por eso no tiene sentido forzarles, porque cada cual las dominará cuando esté preparado para ello.

            es importante que los pequeños tengan oportunidades de moverse a sus anchas, porque si están la mayor parte del día en brazos o sentados en su sillita, pueden sufrir retraso en su desarrollo motor.

            Hay que estimular a los bebés, pero sin agobiarles

            Una cosa es animar a los niños a intentar habilidades nuevas cuando están preparados para ello (caminar cogidos sólo de nuestra mano, una vez que ya lo hacen apoyándose en la pared) y otra muy distinta empeñarnos en que consigan algo antes de que estén capacitados para conseguirlo.

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            En un estudio americano escogieron a una pareja de gemelos de 6 meses. A uno de ellos le sometieron a un programa de estimulación motriz para niños de 9 meses. Este pequeño gateó, anduvo y trepó antes que su hermano, pero cuando cumplieron los 15 meses ambos estaban igualados. La única diferencia entre ellos era que el gemelo que había evolucionado a su ritmo, sin el programa, era más sereno y risueño que su hermano, que estaba siempre nervioso.

            Curiosidades sobre la aventura de trepar

            • Los niños aprenden antes a subir y bajar escaleras y a trepar a los sitios que las niñas.
              • No existe relación entre el desarrollo motor y la inteligencia. Que un niño se suelte antes a andar no significa que sea más inteligente que otro que tarde más.
                • Su afán por probar sus habilidades motoras denota si es intrépido o temeroso, lo que ayuda a los padres a saber cómo deben tratarlo.

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