Llora tanto que pierde el sentido

¿Tu hijo llora con tanta fuerza que se queda sin respiración? Te explicamos lo que debes hacer para que estas crisis no se repitan.

La inmensa mayoría de los niños, en su primera infancia, lloran con suma facilidad. Y algunos lo hacen con tanta fuerza que dejan de respirar momentáneamente y llegan incluso a desmayarse.

En estos casos se dice que el niño ha tenido un “espasmo del sollozo” o que “se ha privado”. Pese a lo alarmante que resulta esta situación para los padres (el pequeño puede ponerse pálido y con los labios amoratados, realizar movimientos convulsivos con los brazos y las piernas y quedarse con los ojos en blanco), no denota la existencia de ninguna enfermedad ni reviste gravedad.

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Mucha calma y decisión

Afortunadamente, el cuadro no suele prolongarse más de un minuto (a los padres les parece una eternidad), por lo que, si tu hijo alguna vez se priva, no salgas corriendo a urgencias con él, porque antes de que llegues al portal de tu casa habrá vuelto en sí.

Lo que debes hacer, pese a lo difícil que puede resultarte, es intentar mantener la calma y tumbar al pequeño boca arriba en el suelo o en una cama, para que la sangre le llegue antes al cerebro y recupere la conciencia en el menor tiempo posible.

Además, es recomendable que para estimularle le frotes las muñecas y la frente con un pañuelo humedecido en agua fresquita (ojo, no helada), des unas palmadas fuertes al aire y le pellizques suavemente las piernas y los brazos varias veces.

Una vez que recobre el sentido, no le regañes ni te muestres nerviosa delante de él, dale un abrazo muy fuerte y, sobre todo, distráele con algo distinto a lo que tenía en las manos antes de sobrevenirle la crisis, para que no se vuelva a privar (la próxima vez que le lleves a revisión, acuérdate de comentar al pediatra lo que le ha ocurrido).

Por el contrario, no se te ocurra zarandearle, ni gritarle, ni ponerle boca abajo como si se hubiera atragantado y quisieras que expulsara lo que tiene en la garganta. Puedes hacerle daño y además, si se asusta, es probable que sufra otro espasmo del sollozo.

Cómo prevenir que se prive

En principio, estos espasmos tienen un carácter involuntario, pero a partir de los 12 meses el pequeño puede utilizarlos como estrategia para llamar la atención de los padres y salirse siempre con la suya.

Para erradicar esta posibilidad, anticípate a las rabietas de tu pequeño. ¿Cómo? Distrayéndole con otra cosa en cuanto veas que se está poniendo nervioso y evitando que llegue exhausto al final del día.

Si a pesar de tomar estas medidas, a tu hijo se le repite el espasmo, mantén la calma. Ya sabes qué debes hacer para que vuelva en sí enseguida.

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