Juguetes para andar bien

Mantenerse de pie, dar unos pasos, andar y correr son habilidades que tu hijo debe ir dominando para llegar a ser autónomo en la marcha. Por eso es fundamental que le proporciones juguetes que le inciten a mover las piernas.

Para favorecer el desarrollo motor de tu pequeño hay montones de cosas que puedes hacer. Por ejemplo:

  • Ejercitarle las piernas. Cuando le cambies, estíraselas y escógeselas suavemente, muéveselas como si estuviera pedaleando y llévaselas varias veces hacia la tripa, flexionándoselas primero por las rodillas.
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    • Disfrutar juntos recurriendo a juegos de acción tan sencillos y eficaces como colocar sus juguetes favoritos en el extremo opuesto de su dormitorio y animarle a ir a por ellos, sostenerle en vertical sobre tus pies y bailar o caminar juntos...
      • Facilitarle juguetes que le animen a moverse. Para la etapa del desarrollo en la que encuentra tu hijo los expertos recomiendan tres especialmente: los balancines, los correpasillos y los andadores.

        BALANCINES Y CORREPASILLOS

        Los balancines, muy similares a los que hay en los parques públicos de columpios, favorecen el control corporal y ayudan a los pequeños a perfeccionar su sentido del equilibrio, algo imprescindible para ahorrarles caídas y tropezones una vez que por fin se sueltan a andar.

        Los correpasillos son vehículos parecidos a los triciclos, pero carecen de pedales. Suelen tener forma de coche o de animal y constan de cuatro ruedas. Para utilizarlos los niños deben sentarse sobre ellos y avanzar impulsándose con las piernas, un entrenamiento ideal para ejercitarlas, perfeccionar la coordinación física y fortalecer la zona lumbar, previniendo posibles dolores de espalda.

        Pero aún hay más beneficios: montados en este juguete los pequeños aprenden a distribuir su peso de igual forma sobre ambas piernas y a apoyar en el suelo la planta completa de sus pies, dos condiciones que mejoran su estabilidad.

        Y AHORA, EL ANDADOR

        Una vez que dominan el correpasillos y empiezan a ponerse de pie, agarrándose a los muebles, es buena idea regalarles un andador, un juguete similar a un carro de la compra que los pequeños van empujando, a la vez que les ofrece un punto firme de apoyo. Así, jugando con él, ganan más confianza y se van atreviendo a dar cada vez más pasitos.

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        ¡OJO CON EL TACATÁ!

        En contra de lo que se pensaba hace algunos años, el tacatá no ayuda al desarrollo de la marcha, sino que lo entorpece. De hecho, los pequeños que habitualmente usan el tacatá suelen soltarse a andar un mes y medio después que los que no lo utilizan. El motivo radica en que montados en este accesorio los niños no ejercitan los muslos ni los músculos de las piernas, algo imprescindible para poder andar bien. Además, el abuso del tacatá puede ocasionar malformaciones
        en las rodillas y en los pies.

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