De la cuna a la cama

No hay una edad fija para pasar al niño a su primera camita, pero algunos indicios denotan que está listo para dar este paso.

Sabrás que ha llegado el momento de cambiar a tu hijo a una cama “de mayores” si ya es capaz de salirse solo de la cuna y si ha crecido tanto que en ella no dispone de espacio suficiente para poder moverse a sus anchas (esto ocurrirá hacia los 2 años de edad). También puede suceder que él mismo te lo pida, algo más probable si tiene hermanos mayores.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

PÓNSELO FÁCIL

Lo ideal para prevenir complicaciones es que este cambio no coincida con otro importante en su vida, para que el pequeño no se sienta presionado (los niños toleran mejor las novedades si se las presentamos de una en una). Si va a tener un hermanito, procura realizar “la mudanza” un par de meses antes de la llegada del bebé, para que no la interprete como una pérdida de privilegios por haberse hecho “mayor”.

También es básico que lo hagas de forma gradual, lo que significa que antes de intentar que tu hijo duerma en la cama por las noches, debes habituarle a echarse las siestas en ella.

Otra pauta para facilitarle esta transición es que le compres una cama específica para niños, con una apariencia similar a la de los adultos, pero que sea más estrecha (lo que evitará que se sienta “perdido” en ella), más bajita (para que no tenga que “saltar” para salirse) y con los cantos redondeados (para prevenir posibles golpes).

Muchas camas infantiles llevan la barandilla de seguridad incorporada. En caso de que la cama de tu pequeño no la incluya, tendrás que adaptarle una para evitar que se caiga mientras está durmiendo, ya que si esto ocurre, es muy probable que no quiera volver a acostarse en ella.

Si además de seguir estos consejos, sitúas su cama en el mismo lugar y en la misma posición en la que estaba su cuna y la vistes con unas sábanas estampadas con su personaje favorito, el cambio será un éxito.

Y POR SI SE ARREPIENTE

Hay pequeños que adoran su cama nueva un día y al siguiente vuelven a reclamar la cuna. Por si al tuyo le ocurre, de momento no quites la cuna de su cuarto. Espera a que esta rutina esté bien instaurada para hacerlo, será cuestión de poco tiempo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

LA ELECCIÓN DEL COLCHÓN Y EL SOMIER

Al comprar la primera cama de tu hijo, tan importante es que sea un modelo infantil bonito, que le resulte atractivo, como que tenga un somier resistente y un colchón firme pero que se adapte bien a su cuerpo. Los fabricados con látex y los viscoelásticos constituyen hoy la mejor elección, ya que son compactos, transpirables, higiénicos e indeformables y no necesitan cuidados especiales.

En cuanto a la almohada, muchos pediatras aconsejan que no se use hasta los 3 años porque puede producir posturas viciadas del cuello y convertirse en caldo de cultivo de microorganismos, ya que retiene la humedad causada por el sudor y el babeo.

En cualquier caso, si a tu hijo le gusta dormir con almohada, cómprale una bajita (entre 7 y 12 cm), de materiales naturales y del mismo ancho que la cama.

Publicidad - Sigue leyendo debajo