Cada niño tiene un ritmo de aprendizaje del habla

Aunque cada niño tiene su ritmo de aprendizaje, también en el lenguaje, lo normal es que empiece a decir algo entre los 12 y 18 meses.

CADA NIÑO TIENE SU RITMO

En el tema del lenguaje ocurre exactamente igual que en los demás aspectos del desarrollo, que cada niño sigue un ritmo particular que hay que respetar. Aun así, lo normal es que tu pequeño empiece a decir algo entre los 12 y los 18 meses. Serán palabras sencillas, que tú le hayas repetido montones de veces (agua, papá, mamá, no, pan...), pues como ya hemos dicho, el lenguaje al principio es un mero ejercicio de imitación.

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A partir de los 2 años suele producirse un avance espectacular (es la llamada “explosión del lenguaje”): el pequeño gana claridad en sus expresiones y como se le va entendiendo cada vez mejor, puede incluso participar, a su manera, en conversaciones familiares. Ahora bien, esto no ocurre siempre así y hay pequeños (varones, más que niñas), a los que les cuesta más empezar a expresarse con palabras.

DIÁLOGOS DESDE LA CUNA

Para estimularle aún más es fundamental que adoptes dos actitudes: la primera, contestar siempre a sus emisiones, y la segunda, dirigirte a él muy a menudo. Veamos por qué:

  • Si le respondes sentirá que le comprendes y que te interesa lo que le dices, lo que le incentivará para seguir “contándote” cosas.
    • Y si le hablas como si te entendiera, irá almacenando en su mente tus palabras y poco a poco las irá relacionando con su significado, algo que dentro de un tiempo le facilitará la tarea de soltarse a hablar. Además, cuando tú le hables, él intentará repetir tus sonidos y la imitación es uno de los métodos más eficaces de los que dispone para llegar a dominar el habla (los otros dos son la observación y la repetición).

      Para “dialogar” con tu pequeño no hace falta que esperes a que llegue la hora del cuento, ni la del juego, ni la de comer. Cualquier momento del día es estupendo para contarle lo que estás haciendo, cómo se llama ese vecino con el que os habéis encontrado, qué vais a hacer el próximo domingo... Piensa que al conversar con él no sólo le enseñas vocabulario y a pronunciar bien, sino a esperar su turno y a escuchar; es decir, le vas introduciendo en la “técnica del diálogo”.

      CÓMO DEBES DIRIGIRTE A ÉL

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      Debes cuidar muchísimo la forma en la que te diriges a tu pequeño, porque es la mejor herramienta para estimular su lenguaje. Aquí tienes algunas pautas para que te entienda mejor y para estimular sus ganas de hablar.

      • Es muy importante que le hables despacio (no exageradamente), vocalizando muy bien y mirándole a la cara. Y que en ocasiones, mientras le hablas, lleves su manita a tus labios y a tu garganta y que le pongas frente al espejo para que vea cómo mueves la boca. Así le ayudas a vincular los sonidos con los órganos que los producen (se llaman “bucofonatorios”), lo que favorece su pronunciación.
        • Evita el empleo de palabras rebuscadas. Cuando te dirijas a él decántate por las de uso cotidiano, para que le resulte más fácil relacionar cada sonido con su significado. A todos los bebés les encanta descubrir cosas nuevas y uno de los aspectos más interesantes de esos fascinantes hallazgos es escuchar su nombre, enterarse de cómo se llaman.
          • Sé muy expresiva y acostúmbrate a apoyar tus palabras con muecas y gestos. Así captarás mejor la atención de tu pequeño y a él le costará menos memorizar tus palabras.
            • Utiliza frases cortas y haz pausas muy claras que marquen el final de cada una. Si le sueltas una parrafada larguísima se aburrirá, no te entenderá nada y es mucho menos probable que se esfuerce en imitarte.
              • Construye varias frases sencillas sobre una misma idea. De este modo captará antes el significado elemental.
                • Cántale canciones infantiles. Para aprender a hablar bien, tan importante es la pronunciación como el ritmo, ya que éste proporciona una mejor organización del cerebro.

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