Beneficios de la música

Memoria, imaginación, sociabilidad... Son algunas de las capacidades que, a través de la música, puedes potenciar en tu pequeño.

Entre los 6 y los 12 meses el bebé se encuentra en una etapa de enormes progresos (empieza a imitar sonidos y gestos, coge lo que le atrae, se desplaza por sí solo...) y la música se convierte en un elemento de juego divertidísimo, que favorece su evolución.
A todos los niños de esta edad les encantan los sonidos fuertes. Tú misma podrás comprobar cómo disfruta el tuyo golpeando sus juguetes entre sí, lanzándolos y escuchando el ruido que hacen al llegar al suelo. Aprovecha su afán de golpear y de hacer ruido para regalarle instrumentos de percusión (un piano, un tambor, un xilófono...). Así, al escuchar los sonidos rítmicos y repetitivos que él mismo produce, irá ganando agudeza auditiva al tiempo que se le despierta el interés por la música.

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BIEN POR LAS CANCIONES

Es muy buena idea que le cantes canciones con estribillos sencillos, ya que así favoreces su vocalización, amplías su vocabulario y le enseñas la adecuada construcción sintáctica de las frases. A todo esto se suma que el ritmo de tus cantinelas también le facilita la adquisición de la cadencia del idioma, lo que hará que todos le entendáis mejor cuando diga sus primeras palabras.
Si te inventas canciones referidas a sus actos cotidianos (“a bañar, a bañar, que después hay que cenar”, etc.), las relacionará con esos momentos concretos del día, lo que le ayudará a asentar las rutinas de comida, sueño, baño y juego, algo que hará más fácil vuestro día a día.
No te extrañes si le oyes canturrear antes de dormirse (recuerda que ya sabe imitar algunas de tus acciones). Estas melodías que él repite una y otra vez le ayudan a relajarse y, por lo tanto, a dormir mejor.

TODO SON VENTAJAS

Compartir con tu hijo tus melodías favoritas, a un volumen normal, es una experiencia divertida y muy enriquecedora para ambos, pero en especial para él. Por varios motivos:

  • Así le transmites seguridad y potencias su sociabilidad (le haces ver que puede confiar en los demás y pasarlo bien con ellos).
    • Escuchar música contigo también contribuye a potenciar su capacidad de atención y su memoria.
      • La música estimulará su creatividad y su imaginación, a la vez que le volverá mucho más sensible.
        • Si además bailas con él, mejorarás su coordinación corporal, su equilibrio y su percepción espacial.

          Ten en cuenta la hora del día y cómo se encuentra tu hijo para ponerle los ritmos más acordes a sus necesidades (para que se despierte, para que se adormezca...). Así, la música que escuche le beneficiará aún más.

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          EL EFECTO MOZART

          Escuchar piezas de Mozart favorece el desarrollo del cerebro humano. Sus sonidos puros, precisos y armónicos, así como su métrica, tono, timbre y frecuencias activan las neuronas cerebrales. Un experimento reciente realizado en Israel con niños prematuros demostró que si los bebés escuchaban a diario las obras de este compositor austriaco, se relajaban y ganaban peso más rápidamente, lo que les permitía obtener el alta hospitalaria cinco o seis días antes que los pequeños que no escuchaban estas melodías.

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