Primera enseñanza en la guardería: el tercer año

Ésta es la edad de las "gracias". Empiezan a entender instrucciones sencillas, a mantener una conversación más o menos inteligible, a correr y a conocer las partes de su cuerpo. También es el momento de pasar al orinal, lo que exige una coordinación entre papás y profesora.

QUE HACEN EN LA GUARDERÍA

Cada mañana llegará a clase y dará los buenos días a la profesora. Se quitará el abrigo y se pondrá el babi. Luego, todos juntos se sentarán para comenzar las actividades.

Todo ello forma parte de una rutina que es muy beneficiosa para los"peques".

LA CLASE DE 24 A 36 MESES

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Marta llega a la guardería, se despide de su mamá y corre a su percha para colgar el abrigo y coger su babi.
La profesora hace sentar a los niños en el suelo y los saluda. “¿Qué día es hoy?”, pregunta. “Hoy es lunes”, responde mientras gira una rueda que marca los días de la semana. Luego pregunta por el tiempo. “Llueve. ¿Cómo vestimos hoy a Lola?”. La profesora muestra a los pequeños un chubasquero y un bañador para que elijan con cuál vestir a la muñeca.
Tras un rato de juego libre toca decorar la clase. En las paredes hay árboles de cartulina pintados de marrón para representar el otoño. Ahora llega el invierno y la tutora ayuda
a los niños a pegar bolas de algodón en la cartulina, a modo de nieve.

Los niños ya son capaces de correr y golpear una pelota, entienden instrucciones sencillas, pueden expresar sus necesidades y prestan atención hasta 15 minutos seguidos.

Para este curso la tutora tiene preparadas fichas que enseñarán a los pequeños números, colores, formas, partes del cuerpo... También tiene fichas para favorecer la motricidad fina, como pintar el camino que el perro seguirá hasta el hueso.

Otras actividades del curso serán leer cuentos, aprender canciones y bailes, pintar, imitar movimientos, montar collares de cuentas o hacer sonidos con instrumentos.

Entre los hábitos a fomentar están el aseo, el orden, la autonomía a la hora de comer y el respeto a los otros (guardar turno, escuchar...).

Además, en coordinación con los papás y dependiendo del ritmo de cada peque, se irá instaurando el hábito de sentarse y hacer "algo" en el orinal.

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