Cada día más sociable

En este semestre el bebé da un gran paso en su sociabilidad: recibe con una sonrisa a sus seres queridos, llora cuando se van, se hace entender con balbuceos... Aunque también pasa por sus periodos de crisis.

Ser más o menos comunicativo depende, en parte, de la predisposición genética. Pero aun así, conviene hacer lo posible para que los niños se relacionen y se abran a los demás desde pequeñitos. Y es que está estudiado que la sociabilidad vuelve a los niños más resolutivos, comprensivos y solidarios. A esto se suma que no tener miedo a expresarse y a tratar con los otros hace que su entrada en la guardería les resulte más fácil.

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A partir de los 6 meses tu bebé se mostrará especialmente afectuoso con su padre y contigo. Y no sólo se sentirá feliz cuando esté con vosotros, sino que además intentará llamar vuestra atención a base de muecas, chillidos y aleteos con las manos.

Este primer lenguaje a base de gestos todavía es muy imperfecto, pero en cuanto aprendas a interpretarlo te servirá para entenderle un poco mejor.

IMITA PARA RELACIONARSE

Con 8 o 9 meses descubrirás, gratamente, que copia tus actos: tira besos al aire cuando lo haces tú, da palmas cuando tú las das, se descalza cuando ve que tú lo haces... Esto, además de favorecer sus aprendizajes y la relación contigo, le ayuda a descubrir su sentido del yo; es decir, que él puede hacer que sucedan cosas a su alrededor e influir en las personas, lo que constituye una de las bases de la sociabilidad.

Aprovecha sus ganas de imitarte para dirigirte a él a menudo, incitarle a contestarte y volver a hablarle de nuevo. Sus balbuceos (papapa, mamama, tatata...) adoptarán modulaciones parecidas al lenguaje, un entrenamiento perfecto para que, llegado el momento, le cueste menos aprender a hablar.

JUEGOS MUY ADECUADOS

Además de “conversar” con él, hay muchas actividades que puedes practicar para hacerle más sociable:

  • Empatiza con él. Si él se ríe, ríete tú también; si aprieta la boca delante del plato, pregúntale “¿ya no quieres más?”... De este modo le haces ver que los demás le tenéis en cuenta.
      • Tápate la cara con un trapo para que él te descubra. Así le demuestras que aunque no te vea sigues existiendo y además de divertirle le ayudas a superar la “crisis de los extraños”, una etapa por la que pasan todos los bebés, hacia los 8 meses, que se caracteriza porque lloran en cuanto pierden de vista a su madre, debido a que creen que no va a volver.
        • Procura que esté con otros niños. Apenas reparará en ellos, pero si ahora se habitúa a su presencia, más adelante los buscará para jugar.
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