Siempre con su peluche

Resulta muy enternecedor ver a un pequeño que lleva entre sus manos su peluche favorito, su biberón, un cochecito, un pañuelo... ¿Sabes qué representan para él estos objetos-mascota?

Muchas veces ese “objeto afectivo”, que el niño lleva siempre consigo, es más bien feo o tiene un aspecto desgastado y algo sucio. ¡Pero es tan importante para él! Casi tanto como mamá y papá, que en cualquier caso no deben preocuparse por la elección de su hijo y por el cariño que profesa a su “mascota”, ya que para él será un buen apoyo mientras la necesite.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

UNA CUESTION DE TACTO

La mayoría de los niños se encariñan con algún objeto entre los 6 y los 9 meses. Suele ser algo manejable y no muy grande que en los primeros meses de su vida está cerca de él, como el peluche de su cuna o esa mantita pequeña a la que se agarra mientras le dan las tomas. Pero la elección también puede recaer en un gran oso de peluche que le regalan en su primer o su segundo cumpleaños. Lo cuenta Yolanda: “Mi hijo mayor se encariñó con un pequeño osito que coloqué en su cuna en su sexto mes, mientras que mi hija pequeña se enamoró de Blas, un muñeco bastante grande que conocía del programa Barrio Sésamo, cuando tenía 2 años y medio”.

Mientras unos escogen un objeto liso y frío al tacto, otros se inclinan por uno suave y mullido. Son preferencias personales. El tacto es un factor decisivo en la elección, más que el aspecto exterior. Esto explica el éxito de esos muñequitos de lana tan sencillos, que incluso carecen de detalles básicos como los ojos, pero que son suaves al tacto y fáciles de sostener con una sola mano.

Sigue leyendo y descubrirás las importantes funciones que cumple el peluche para tu pequeño, en cada edad (en los primeros meses, entre 9 y 12 meses, en el segundo año, en el tercero y entre 3 y 4 años), y algunas ideas para reparar, limpiar o conservar a su fiel amigo de trapo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo