Mi hijo es un pegón

A esta edad es fácil que tu pequeño llegue a las manos para conseguir lo que desea. Lo hace inconscientemente, pero conviene enseñarle que esta actitud no es correcta.

Hasta los 3 o 4 años el niño continúa en la etapa egocéntrica. Todo gira en torno a él mismo y a menudo los otros no son más que un estorbo para conseguir lo que desea. Si, por ejemplo, se le antojan las galletas de un niño del parque, no se le ocurrirá otra cosa que empujarle para arrebatárselas.

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Así debes corregirle

A los padres y madres suele preocuparles bastante que su hijo agreda a otros niños, sobre todo si lo hace a menudo. Si es tu caso, no te angusties pensando que tu pequeño es un insociable, porque no es así. Se encuentra en una fase en la que esta reacción se considera completamente normal.

Lo que tienes que hacer es armarte de paciencia y enseñarle que así no se hacen las cosas.

A lo largo del día estate muy pendiente de su comportamiento y no dudes en corregirle cada vez que se le vaya la mano. Volviendo al ejemplo anterior, hazle saber que entiendes que le apetezcan las galletas del otro niño, pero que no apruebas que le pegue un manotazo para quitárselas.

Y que si quiere algo para merendar, lo que debe hacer es pedírtelo o sugerir a su amiguito que comparta su merienda con él, pero no “forzarle” a ello. Es muy importante que en todo momento actúes con serenidad y sin levantar la voz. Está comprobado que los gritos crean tensión y provocan en el niño irritabilidad y agresividad.

Ten siempre presente que el núcleo familiar es el que más influye en la conducta de los niños y que el modelo que ven en casa es el que, con el tiempo, acaban adoptando en sus relaciones con los demás. Por eso debes revisar tu trato con las personas que te rodean, porque tu calidad humana definirá el estilo afectivo y el modo de relacionarse de tu hijo.

Ejercicio y elogios

También es fundamental que todos los días haga ejercicio físico al aire libre, en el parque (a la sombra) o en la piscina, para que se desfogue y canalice su energía de forma positiva.

En esta misma línea, no le dejes ver la televisión de forma indiscriminada, fija unas normas de tiempo y programas adecuados a su edad y disfrútalos con él. Así podrás explicarle lo que no entienda y evitarás que haga posibles interpretaciones erróneas.

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Por último, no te olvides de elogiar sus conductas “civilizadas” y comenta a otros padres, en su presencia, lo mucho que le gusta jugar con sus amigos. Tu comentario le incitará a dejar de pegar a los demás y a ir tratándolos cada día un poco mejor.

¿Y si siempre le agreden a él?

En este caso es básico enseñar al niño a defenderse sin pelear. Para ello, dada su corta edad, lo mejor es pedirle que recurra a un adulto cuando se encuentre en apuros.

Dentro de un tiempo, cuando sea un poquito más mayor, podremos enseñarle frases para frenar a los otros, tales como “sólo pegan los bebés” o “así no vas a conseguir nada” o “yo me porto como un niño mayor y por eso no pego a los demás”.

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