Comer bien para crecer mejor

Una buena alimentación es esencial para que tu hijo se desarrolle al ritmo adecuado.

La lactancia materna es el mejor alimento que le puedes dar a tu hijo, el más nutritivo, el más equilibrado, el que le aporta más anticuerpos contra enfermedades y el que mejor se digiere.

Por esta última razón los bebés de pecho suelen hacer más deposiciones que los niños que son alimentados con biberón. Y también suelen tener hambre antes, es probable que no aguanten las tres horas entre toma y toma.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

La OMS recomienda mantener la lactancia materna como mínimo hasta el sexto mes, pero si tanto al niño como a ti os resulta satisfactoria, puedes continuar con ella hasta que consideres oportuno.

No obstante, entre el cuarto y el sexto mes (también si toma biberón) tendrás que diversificar la dieta con otros alimentos importantes, sin olvidar que la leche sigue siendo un alimento fundamental a su edad.

Así, hacia el cuarto mes el niño debe empezar a tomar papilla de arroz y los cereales sin gluten que te indique su pediatra. No te agobies, los primeros contactos con la cuchara suelen ser complicados. Al principio con que tome tres cucharadas es suficiente, después irás aumentando una cucharada, luego otra más, hasta que se tome el plato.

Hacia el sexto mes, dale una pizca de zumo de naranja y comprueba si lo tolera bien (con cada nuevo alimento hay que dar tiempo al organismo y observar cómo le sienta al niño).

Si todo va bien, a los 15 días puedes darle una papilla de frutas (manzana, plátano y naranja) sustitutiva de una toma de leche, generalmente la de la merienda.

A partir de los 7 meses

A partir de esta edad tendrás que ir introduciendo nuevos alimentos en su dieta. Así, al séptimo mes ya puedes empezar con verduras. Si la tolerancia es buena, añade pollo y a los 15 días, ternera blanca (el puré sustituye a otra toma de leche).

Entre el octavo y noveno mes debe comenzar a tomar los cereales con gluten, bien en el biberón, o en papilla, o añadidos a la de frutas.

En el noveno mes, añade pescado blanco a su dieta (previamente congelado). Este mismo mes hay otra novedad: puedes darle yogur.

Hacia el décimo mes, inicia el contacto con las legumbres, principalmente lentejas. Y a los 12 meses empieza con el huevo; primero la yema y si la tolerancia es buena, a la semana siguiente también la clara. Si va bien, puedes dárselo dos veces por semana.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

En cuanto a las galletas, a otros zumos y a los lácteos variados, puedes dárselos como complementos, pero nunca como sustitutivos de los alimentos principales.

Entre 1 y 2 años, el niño debe habituarse a comer de todo a las dosis que indique su pediatra y siguiendo en lo posible la dieta mediterránea (mira la nueva pirámide nutricional en: http://fdmed.org/dieta-mediterranea/productos).

Si la introducción de cada alimento resulta muy costosa y el niño no llega al peso estimado, el pediatra iniciará los estudios pertinentes para solucionarlo o te indicará si debes darle un suplemento nutricional. No actúes por tu cuenta.

Por otro lado, no olvides que el cariño y la atención que tú le prestas son imprescindibles para estimular su organismo y hacerle crecer física y mentalmente.

Pero además necesita dormir (durante el sueño se secreta la hormona del crecimiento) y salir a la calle para que le dé la luz solar y el aire (no hace falta exponerle al sol), ya que los rayos UV que recibe durante el paseo son vitales para sintetizar la vitamina D, indispensable para sus huesos y su crecimiento

Publicidad - Sigue leyendo debajo