Fomenta la autoestima en tu hijo

Para que tu hijo se quiera a ti mismo es necesario que tenga autoestima. Te damos unas pautas para fomentársela

La primera es que tú la tengas y la demuestres. Cuando los padres tienen una buena autoestima, sus hijos tratan a diario con adultos que se quieren a sí mismos, con sus puntos fuertes y débiles, y que afrontan la vida con una actitud positiva. Tu hijo aprende mediante la observación y la imitación, por eso el ejemplo que tú le das le enseña mucho más que lo que puedas decirle.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
  1. Hazle sentirse querido. No basta con que le des todo tu amor, asegúrate de que él lo siente. Díselo a menudo (desde antes de nacer) y demuéstraselo con tus actitudes y con tus cariños. Sentir que le quieres incondicionalmente (sea cual sea su comportamiento) es básico para que crezca con autoestima y seguridad en sí mismo.
  2. Ponle límites y dale una estructura (tareas, horarios...). Esto le hace sentirse seguro y protegido. Al contrario de lo que pueda parecer, el niño agradece este tipo de atención, que le transmite el mensaje “me ocupo de ti, me importa lo que hagas, vigilo tu seguridad”. Enseñarle las normas y repetírselas una y otra vez es un acto de amor.
  3. Cuando le corrijas o le reprendas por algo que ha hecho mal, evita juicios sobre él como persona y céntrate en su conducta concreta. Cambia el “eres malo” por “eso que haces está mal”. Así no dañas su autoestima: desapruebas su conducta, pero no a él como persona. Además, ¡y esto es importante!, no le pongas “etiquetas” como “lento, egoísta, miedoso”, etc. Las irá interiorizando y se convertirán en esas vocecitas que tanto molestan, incluso siendo adulto. Evita también los mensajes dobles, como “no pasa nada” mientras los nervios se te comen. Es mejor decirle “sí, estoy nerviosa, pero no por ti”. Así sabrá que lo que percibe es correcto (en caso contrario, pondrá en entredicho su capacidad para valorar situaciones).
  4. Elogia su esfuerzo, más que el resultado. Alabarle exclusivamente por sus logros lleva implícito el mensaje: éxito equivale a buena persona; fracaso, a mala persona. Esto le crea una presión constante. Si tu hijo consigue algo, como hacer pis en el orinal o ponerse sus zapatos, la recompensa estará en su propia satisfacción por haberlo logrado. Esta satisfacción es suficiente, vívela con él, dándole un abrazo o con la frase: “¡Qué bien, cariño!”. Si elogias constantemente todo lo que alcanza, su satisfacción interior pasará a un segundo plano y tus comentarios al primero. Y, de esta manera, siempre dependerá de los elogios exteriores.
  5. Permítele afrontar retos, aunque no le salga todo perfecto. Superar dificultades le da confianza en sí mismo, pero si tú le haces las cosas para que le salgan mejor y evitarle frustraciones, se creará en él una actitud dependiente (“ayúdame, yo no sé”). Confía en él y él aprenderá a confiar en sí mismo: si quiere ir a un campamento o dormir en casa ajena, déjale. Y si no resulta un éxito, en lugar de decirle “¿Ves?, ya lo sabía”; muéstrate positiva: “Otra vez saldrá bien”.
  6. Acepta sus sentimientos. Tu hijo está enfadado con su maestra, con un amigo... Muchas veces nuestra reacción es intentar que el niño deje de lado su sentimiento, negándolo o juzgándole por ello (“no es para tanto”, “alegra esa cara”). Y si este proceso es continuo, puede acabar construyendo un “sí mismo prestado”, lleno de sentimientos suprimidos, lo que merma su confianza en sí mismo y le causa inseguridad. Escúchale y respeta sus sentimientos aunque no los entiendas. Escuchar es curar: al salir su enfado, tu hijo se serena y puedes enseñarle a expresar o encauzar lo que siente.
  7. No le exijas en exceso. Es bueno que le animes a hacer cosas nuevas (así le transmites confianza), pero sé realista y evita poner el listón muy alto. Si lo haces, como tu hijo no es capaz de discutirlo, al ver que no llega a lo que tú le pides dudará de su propia valía y supondrá que está haciéndolo mal. Según los estudios, los padres suelen tener expectativas demasiado altas con su primer hijo y no con los posteriores, gracias a su experiencia. El niño al que se educa de acuerdo con su carácter tiene buena autoestima. En cambio, al que se le exigen conductas contrarias a su “yo” no la tiene, pues siente que no debería ser como es.
  8. Trátale con respeto. Sólo así sentirá respeto hacia sí mismo, el fundamento para la autoestima, y de paso aprenderá a respetar a los demás. Se lo puedes transmitir con gestos muy sencillos, como inclinarte hasta el nivel de sus ojos cuando le hablas, aminorar el paso cuando andas con él, anunciarle los cambios que van a producirse (“en diez minutos nos iremos”) o escuchar lo que piensa sin criticarle por ello.
    Publicidad - Sigue leyendo debajo