Tu bebé lo muerde todo y a todos

Hacia el año muchos niños muerden a otros cuando se enfadan. Es algo normal (lo hacen porque no saben expresar su rabia con palabras), pero aun así, conviene encauzar este mal hábito para que no se perpetúe.

Debes estar muy pendiente de tu hijo si tiene la manía de morder a otros niños. Mantente cerca de él cuando esté con sus amigos y en cuanto veas que empieza a ponerse nervioso, entra en acción rápidamente, adelantándote a su posible agresión.
Sácale de ese escenario y distráele con algo completamente diferente a lo que estaba haciendo (dale un poco de agua, cámbiale el pañal, enséñale lo que llevas en el bolso...) para que se olvide de la situación que le alteraba. Una vez que se tranquilice, puede volver a jugar al lado de los otros niños.

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Cómo actuar si muerde

Si en alguna ocasión llegas tarde y ya ha mordido a alguien, dile “no” con seriedad y firmeza, mirándole a los ojos. Comprobar que no apruebas su actitud le animará a cambiarla, porque a todos los niños les gusta agradar a sus padres.
Por el contrario, hay dos reacciones que debes evitar a la hora de corregirle, porque no surten el menor efecto. Toma nota:

  • No le muerdas tú para que compruebe lo mucho que duele. Si lo haces le desconcertarás, porque le estarás enviando un mensaje completamente contradictorio: “tú no puedes morder a nadie, pero yo sí puedo morderte a ti”.
  • No le pegues en la boca ni en el culo. Piensa que tu hijo no muerde al otro por maldad, sino para desahogar su frustración o para conseguir lo que su compañero tiene entre las manos. Si le pegas, simplemente sentirá que le haces daño, pero no captará la enseñanza que quieres transmitirle.

    Madurez del bebé

    Por otro lado, tampoco es bueno que estés recordándole a cada momento que no debe morder. Así, sin querer, le remites a su mala acción y esto le ayuda a fijarla en la mente y a perpetuarla.
    En cualquier caso, intenta no agobiarte pensando que tu pequeño es un insociable, porque no es así.
    La reacción de morder irá remitiendo espontáneamente, a medida que el niño avance en su proceso evolutivo, sobre todo en la adquisión del habla y en la práctica de las habilidades sociales.

    "Mordiscos de cariño"

    Algunos padres y madres se extrañan porque su bebé, cuando vuelve a verlos después de haber estado unas horas separados, se pone tan contento que en lugar de recibirlos con besos y abrazos les “regala” un mordisco. No hay por qué extrañarse. Los niños tan pequeños tienen unos enormes deseos de expresar sus sentimientos más profundos y como no pueden hacerlo con palabras, se dejan llevar por su impulso de morder (así se desahogan). Si tu hijo lo hace, no le regañes, simplemente enséñale a dar besos y dile que éstos son más agradables que sus mordiscos. En cuanto ensaye un poco, el “problema” se solventará.

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