Papá eres único

Madre no hay más que una... ¡y padre también! Tú tienes un papel fundamental en el desarrollo emocional de tu hijo y en su capacidad para ser feliz.

Para la mayoría de los hombres, igual que para las mujeres, la transición a la paternidad es la aventura más emocionante (euforizante, estresante...) y trascendental de su vida.

Además, los hijos y la familia son su principal fuente de felicidad, por encima del desarrollo profesional y de tener casa propia. Por eso, y porque hoy se sabe que los primeros años del niño son determinantes, los nuevos padres quieren estar ahí, participando desde el principio.

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Sin embargo, son muchos (y poco estudiados) los miedos y dudas que les asaltan en su nuevo papel, para el que no hay un guión escrito.

El nuevo rol de los nuevos padres

Las familias de nuestra sociedad han cambiado mucho. Hoy cada vez hay más padres que asumen con suficiencia los cuidados de sus hijos, igual que aumenta el número de mujeres que trabajan fuera de casa.

Al mismo tiempo, también hay cada vez más familias en las que el padre no existe o no está (cerca de la cuarta parte son monoparentales, el 90% de ellas a cargo de una mujer), e incluso se empieza a cuestionar la necesidad de una figura paterna para el desarrollo emocional de los niños.

Mientras que los psicólogos mantienen que a un bebé le beneficia vivir en un hogar donde exista esta figura, otros estudios indican que en una familia sin padre un niño puede crecer feliz y sin problemas, si se siente en un ambiente de respeto y amor.
Ante estos cambios, ¿cuál ha de ser ahora el rol del padre? ¿tiene sentido que se implique tanto en la vida de su hijo? La respuesta es sí.

Aparte de que su implicación responsable es un antídoto contra la ruptura de la pareja, el vínculo emocional que se crea con el hijo cuando el padre está presente en sus primeros años es indestructible.
Así que, ¡ponte en marcha! Es cierto que no puedes vivir el embarazo tan intensamente como tu pareja, que en el parto es ella la protagonista y que tu relación con el recién nacido será muy distinta a la que tiene con su mamá, pero es mucho lo que puedes hacer.
Y no te agobies. La buena noticia es que los padres están dotados por naturaleza para proteger y cuidar al bebé tan bien como las madres.

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Todos los expertos y estudios coinciden en señalar que la actitud del futuro padre influye en el embarazo de su compañera: si su postura es solidaria y positiva, ella tiene menos molestias, menos complicaciones y partos más fáciles.

Estas madres también experimentan menos depresiones postparto y sus bebés suelen ser más tranquilos.
Pero ¿qué siente el papá en esta etapa tan crucial? Pues también tiene dudas, temores y altibajos emocionales.

Está demostrado que los cambios hormonales en el futuro papá (mira el recuadro del instinto paternal) hacen que muchos hombres experimenten a lo largo del embarazo síntomas físicos y psicológicos parecidos a los de su pareja, como irritabilidad, insomnio, dolor de espalda...

Otros estudios han probado que el hombre “embarazado” atraviesa diversas fases emocionales, distintas a las de su pareja. Al recibir la noticia, y hasta las 12-16 semanas, los sentimientos ambivalentes (alegría, preocupación, incluso un rechazo inicial) son completamente normales.

Hacia la mitad del embarazo, algunos hombres experimentan una etapa de mayor ansiedad y estrés, que les puede llevar a distanciarse de su pareja. Este malestar remite hacia la semana 25 o 30, cuando el futuro papá asume su condición, y el último trimestre es una fase de mayor estabilidad e ilusión, a pesar de los nervios por la proximidad del parto.
En definitiva: no te sientas culpable por cualquier sentimiento negativo que tengas (pero vigila el impacto en vuestra relación), porque éstos también te ayudan a prepararte psicológicamente.

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