No le rías las gracias a tu bebé

Si hace algo que está mal, no cometáis el error de reíros. Si lo hacéis, no entenderá que le regañéis cuando repita su gracia

Vuestro pequeño de un año se encuentra ahora en una etapa un tanto especial de su desarrollo, porque es tan deliciosa como complicada.

Deliciosa, porque ya sabe hacer algunas cosas él solo y se empeña en alcanzar cualquier nueva meta con un desparpajo y un tesón encantadores.

Y complicada, porque este “encantamiento” hace que a los padres nos cueste más poner límites a sus acciones y corregirle cuando hace alguna trastada (dar su merienda al perro, meter sus juguetes en la lavadora...).

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Firmes y consecuentes

Es muy fácil dejarse contagiar por las ocurrencias de un niño de un año, porque cada día tiene mayor conciencia de su cuerpo y de sus posibilidades, que son sorprendentes: transporta objetos de una habitación a otra, vacía los cajones, abre los armarios, se disfraza con cualquier cosa que encuentra y, por supuesto, imita (o al menos lo intenta) todo lo que ve hacer a los mayores (peinarse, conducir, barrer...).

Para vuestro pequeño es bueno y positivo que os agrade lo que hace, que le riáis sus ocurrencias y aplaudáis sus nuevas habilidades. Vuestro apoyo es un motor que le anima a seguir evolucionando y fundamenta su autoestima.

Sin embargo, es importante que tengáis en cuenta que, por muy simpático y ocurrente que esté, continúa necesitando que le enseñéis a distinguir, a cada momento, lo que está bien y lo que no.

Por este motivo debéis controlar la risa cuando haga algo que no os guste, como pintar la pared. Sólo así, explicándole por qué eso está mal, contribuiréis a que deje de hacerlo.

Conviene que comentéis con vuestros familiares y amigos qué hábitos de conducta deseáis transmitirle, para que actúen igual que vosotros. De este modo las reglas serán siempre las mismas.

Debéis ser firmes y muy constantes con vuestras normas (lo que hoy le prohibís, debéis prohibírselo también mañana). Así evitaréis desconcertarle y le ayudaréis a saber cómo debe comportarse.

Le hacéis un gran favor

Teniendo en cuenta estos aspectos, os resultará muy agradable reíros con vuestro hijo de esas monerías que no le acarrean ni os acarrean consecuencias negativas (mucho ojo con su seguridad). Y a él, disfrutar de esos ratos divertidos con vosotros le hace mucho bien:

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  • Refuerza su tendencia al optimismo.
  • Le anima a seguir probando y realizando actividades nuevas cada día.
  • Le proporciona seguridad.
  • Le hace sentirse querido, comprendido y más cerca de vosotros.

    Como véis, no debe preocuparos que en ocasiones tengáis que coartar o censurar las iniciativas de vuestro pequeño. Los niños necesitan límites, sólo así pueden establecer una relación equilibrada con su entorno y con las personas que lo conforman. Así pues, al reír unas gracias a vuestro hijo y otras no (las inconvenientes), le hacéis un gran favor.

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