Mi hijo lo chupa todo

No debes reprimirle cuando explore las cosas con la boca, porque es su manera de conocerlas, pero sí tomar algunas medidas para que esta actividad no resulte nociva para él.

La boca es un órgano fundamental para el bebé. Cuando nace, el reflejo de succión le permite satisfacer sus necesidades nutricionales a través del pecho materno o del biberón y desarrollar el vínculo afectivo con su madre. Y a partir del tercer mes de vida, el hábito de chupar no sólo le sirve para alimentarse, sino para explorar.

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“A través de la boca el pequeño investiga y descubre; es su modo de relacionarse y de conocer su ambiente”, explica el pediatra Óscar Espinoza.

Una vía de información

Alrededor del primer año, la zona donde más desarrollado está el tacto del bebé es la boca. La lengua, las encías y los labios son especialmente receptivos a las sensaciones táctiles y permiten al pequeño descubrir las diferentes características de los objetos: textura, olor, tamaño... Toda esa información, que queda registrada en su cerebro, le va a servir para ir distinguiendo cada cosa de las demás.

Por otro lado, al chupar diferentes objetos, el bebé se va familiarizando con los distintos sabores, perfeccionando así sus sentidos del gusto y del olfato.

Entre el quinto y el séptimo mes, además de chupar todo lo que encuentra, también comienza a babear y a morder con ansia. Son los síntomas característicos del inicio de la dentición, que pueden resultarle muy molestos. Si notas incómodo a tu pequeño, prueba a calmarle dándole mordedores fríos (mételos en la nevera, nunca en el congelador) o practicándole un suave masaje circular en las encías, con un dedo que previamente hayas mojado en agua fría.

Cuando el niño comienza a gatear, entre los nueve y los diez meses, su afán por llevarse todo a la boca alcanza su apogeo. Al poder desplazarse solo, tendrá más objetos a su alcance y más mundo por conocer. Todo ello favorecerá el desarrollo de su inteligencia.

Protégele del peligro

Como contrapartida, tendrás que estar muy atenta a lo que coge y chupa y tomar medidas de precaución, para que este hábito no entrañe peligros para él.

  • Coloca en un lugar alto o bajo llave los productos tóxicos y los objetos pequeños que se pueda tragar. ¡Ojo con las bandejas llenas de los dulces típicos de estas fechas y con las copas medio vacías! “Los accidentes infantiles que más a menudo tratamos en los hospitales son causados por la ingesta de lejía, bebidas alcohólicas, monedas, frutos secos, pastillas...”, apunta el pediatra Óscar Espinoza.
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    • Lava sus objetos de uso cotidiano y sus juguetes a menudo y asegúrate de que las piezas de éstos están bien sujetas y no pueden soltarse.
      • Siempre que le lleves al parque, comprueba que en el lugar donde juega no hay objetos que pueda tragarse y vigila que no se “coma” la arena. Lo mejor es que le ocupes las manos con sus propios juguetes, así no tendrá necesidad de coger ni de chupar otras cosas.
        • Lávale las manos a menudo y acuérdate de meter toallitas en el bolso, para limpiarle siempre que lo necesite.

          Cuando te sientas agobiada al ver que no puedes descuidarte ni un segundo, porque tu pequeño lo chupa y lo muerde todo, consuélate pensando que así, a través de la boca, recibe infinidad de estímulos que favorecen sus aprendizajes y el desarrollo de su inteligencia.

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