Los juegos de tu bebé frente al espejo

A los bebés menores de 6 meses les encantan los espejos porque reflejan la luz. Y a partir de esta edad les siguen entusiasmando porque de algún modo empiezan a intuir que la imagen que ven reflejada es la suya.

Alrededor de su primer cumpleaños el niño va adquiriendo conciencia de sí mismo. Lo demostró el psicólogo Lewis mediante la siguiente investigación: dejó que un grupo de bebés jugasen durante un rato delante de un espejo y luego los sentó en el regazo de sus madres.

Éstas tenían que pintarles una manchita roja en la nariz mientras les sonaban los mocos, de manera que los pequeños no se dieran cuenta. Acto seguido volvieron a dejar a los niños frente al espejo. La hipótesis de Lewis era que si los pequeños reconocían su imagen, se tocarían la nariz. Pues bien:

  • De los niños con edades comprendidas entre los 9 y los 15 meses, había alguno que lo hacía.
    • De los peques de entre 15 y 18 meses, un 24% se tocaron la nariz.
      • Y de los que tenían entre 18 y 24 meses, lo hicieron el 88%.

        No obstante, todos los bebés, incluso los que eran menores de un año, se tocaban mucho más el cuerpo al mirarse en el espejo por segunda vez, como si la imagen con la nariz pintada les hubiera desconcertado. En otras palabras: antes del primer año el niño intuye de alguna manera que la imagen que aparece reflejada en el espejo tiene algo que ver con él.

        Debe ser irrompible

        No hay duda de que el espejo ayuda a los pequeños a adquirir la noción del "yo". Por eso es recomendable que tu hijo tenga alguno con el que entretenerse. Lógicamente, debe ser irrompible, ya que es de esperar que lo golpee con algún juguete o incluso con sus puños, en un intento de comunicarse con "el otro niño".

        Es una idea muy práctica colgar otro espejo en la pared donde está su cambiador. Así se embelesará mirándose, se estará quieto y te resultará más sencillo limpiarle y vestirle.

        En cualquier caso, deja que tu hijo se mire en el espejo grande de tu habitación o de tu vestidor. Así podrá verse entero, de los pies a la cabeza, y se hará una idea más acertada de su aspecto, de cómo es físicamente.

        Tú le indicas cómo es

        Hay otro tipo de espejo muy importante en el proceso de la adquisición del "yo" de tu hijo: tú misma. Y es que tu hijo, a través de ti y de tus expresiones, aprende cuándo tiene sueño, cuándo se siente contento, cuándo está cansado... Así sabe interpretar lo que siente y se va conociendo. Gracias a esta relación tan íntima que mantiene contigo (y con su padre) llegará algún momento, en su segundo año de vida, en el que por fin reconocerá su imagen reflejada en el espejo.

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