¿Es bueno que los niños compartan cuarto?

No hay una edad ideal para trasladar al hijo menor al cuarto del primogénito, sino unas circunstancias que aumentan las posibilidades de que esta mudanza sea un éxito.

El benjamín de la familia ha crecido y ha madurado mucho en muy poco tiempo y te estás planteando la posibilidad de trasladar su cuna al dormitorio de su hermano. Es una buena idea siempre y cuando ya duerma toda la noche de un tirón. Pero si se despierta a menudo impedirá descansar bien a tu primogénito, así que deberás aplazar este cambio hasta que su ritmo de sueño se normalice.

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Múltiples ventajas

Si tu hijo pequeño ya no suele tener problemas de sueño, el traslado al cuarto de su hermano supondrá innumerables beneficios para los dos reyes de la casa:

  • Al pasar la noche juntos, se afianzarán los lazos de unión que ya existían entre ellos y se crearán otros nuevos. Dicho de otro modo: harán equipo.
  • Esta unión fortalecerá su sentimiento de formar parte integrante de una familia, a la que considerarán como su principal punto de referencia.
  • Los dos tendrán menos miedos y nunca se sentirán solos. Si se despiertan por la noche, el simple hecho de escuchar la respiración del otro les tranquilizará, les hará sentirse acompañados y les facilitará la vuelta al sueño.
  • Esta experiencia les ayudará a independizarse de ti, a ser más autónomos y a sentirse “mayores”. El menor, porque tenderá a imitar a su hermano y al compartir el dormitorio con él, sentirá que ha subido de estatus, al nivel de los grandes. El mayor también crecerá en autonomía porque comprobará que confías en él (y no quiere defraudarte) e intentará ser un buen ejemplo para su hermano menor.
  • Se divertirán más. Sin duda, es mucho más entretenido dormir acompañado que hacerlo a solas. Esto hará que el momento de irse a acostar también les resulte menos duro.

    Cómo atar bien los cabos

    Pero para que este traslado resulte todo un éxito, debes cuidar algunos detalles:

    • Prepara a tu hijo mayor, antes de trasladar al hermanito a su cuarto, para que acepte bien la novedad. Hazle entender que dejar de tener un espacio exclusivo no es algo negativo, sino muy positivo, puesto que va a ganar un compañero incondicional de juegos.Si le preocupa que pueda cogerle sus cosas, pídele ayuda para dividir la habitación en dos ambientes distintos, con un espacio independiente para cada uno. Podéis conseguirlo colocando un biombo en mitad de la habitación, pintando cada “parcela” de un color distinto, decorándolas de manera diferente... Déjale quedarse con la parte del dormitorio que más le guste. Asegúrale también que, como tiene un ritmo de sueño distinto al del bebé, le dejarás acostarse más tarde. Otorgarle estos privilegios por ser el mayor ayudará a que todo vaya sobre ruedas.
    • Comprueba la seguridad del cuarto. Una vez redecorado, asegúrate de que no hay nada en el dormitorio que pueda resultar peligroso para los niños.
    • Traslada a tu hijo menor poco a poco. Empieza a dejar al bebé allí solamente durante las siestas. De este modo evitarás que las primeras noches que pase en su nuevo dormitorio se sienta desorientado.
    • Los cambios, de uno en uno. Para que este nuevo paso en su desarrollo le resulte más fácil, no hagas coincidir el cambio de habitación con el paso de la cuna a la cama. Los niños asimilan mejor las novedades de una en una.
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      No bajes la guardia

      Y, para terminar, una advertencia muy importante: es cierto que al estar los hermanos juntos se entretienen más y dan menos lata a los adultos, pero también es verdad que los niños son imprevisibles y, en este caso, la trastada que no se le ocurra a uno se le ocurrirá al otro, lo que significa que no hay que bajar la guardia ni un solo instante, aunque la habitación sea segura para ellos.

      Así que, de vez en cuando, comprueba que los enchufes de la luz siguen tapad

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